Belchite (Zaragoza): Una guerra contra el olvido

Belchite (Zaragoza) dejó de ser un nombre extraño para nosotros hace ya unos cuantos años, cuando unos amigos nos contaron que se fueron hasta allí para intentar vivir en primera persona fenómenos paranormales nocturnos.

Nada sabíamos nosotros en aquel momento de la fama de esta pequeña localidad maña entre los buscadores de psicofonías y, como diría aquel, los amigos de lo desconocido.

Ellos no encontraron nada paranormal, pero la realidad es que esa fue la chispa que a nosotros nos despertó la curiosidad por querer saber más de Belchite y, tiempo después, querer viajar hasta allí para conocerlo. Eso sí, en nuestro caso el viaje fue para descubrir la historia, la cruda realidad y la dureza del pasado español más reciente.

Todo ello se debe a que Belchite, o lo que ahora se conoce como Viejo Belchite, sufrió uno de los episodios más encarnizados de la Guerra Civil Española. Sus consecuencias se pueden ver en la actualidad recorriendo las ruinas de lo que antaño fueron bellos edificios y alegres calles.

Nuestra visita al Viejo Belchite nos impresionó tanto que nos animó a escribir este artículo. Que en este caso, además de dar a conocer el lugar para aquellos que aún no lo conozcan,  busca aportar nuestro granito de arena para conseguir que se protejan sus ruinas.

Durante muchos años los vestigios estuvieron al alcance de todo el que por allí quería merodear, lo que favoreció el expolio y el vandalismo. Esto, unido al rigor del paso del tiempo, se ha traducido en el colapso de muchos edificios y el avanzado deterioro de otros muchos restos históricos.

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Ruinas de Belchite Viejo (Zaragoza)

Por eso el Ayuntamiento, del que ahora es el Nuevo Belchite, decidió vallar las ruinas y solo permitir visitas guiadas. En las que  guías turísticos bien conocedores de la historia del lugar enseñan a los visitantes cada rincón, lo que allí ocurrió y lo importante que es su conservación para seguir enseñando a las nuevas generaciones lo que representa una guerra.

En nuestro caso las consecuencias de una guerra las pudimos conocer ya tiempo antes de llegar a este pueblo de Aragón, tras viajar a Sarajevo (Bosnia Herzegovina) y Kupari (Croacia). Por eso Belchite nos tocó especialmente la fibra y, al igual que sus habitantes, también entendemos que es primordial la protección de sus ruinas para aprender y que no se repitan los errores del pasado.

Un Poco de Historia

Según la información que encontramos en el propio Viejo Belchite, éste se topó con su cruento destino en julio de 1936. En ese mes fatídico tropas del bando sublevado (que alzó el golpe de estado contra la segunda república española) tomó Belchite y destituyó a la corporación municipal.

Algo más de un año después, el 26 de agosto de 1937, el bando republicano se lanzó a recuperar la villa dentro de su ofensiva planeada para recuperar Zaragoza.

La Batalla de Belchite se prolongó hasta el 6 de septiembre del 37 y su macabro resultado fue el de cerca de seis mil muertos, gran parte civiles. Además de ocasionar importantes daños materiales en la histórica localidad.

Pero el drama no terminó ahí. En marzo de 1938 el ejército sublevado realizó una contraofensiva que aumentó las pérdidas humanas y materiales. Esta nueva toma de Belchite coincidió con el inicio de la Ofensiva de Aragón.

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Ruinas históricas en Belchite Viejo (Aragón)

Una vez ganada la Guerra Civil por el bando nacional, con un pueblo desolado, los habitantes abandonaron paulatinamente la localidad hasta 1964. En dicho año fueron entregadas las últimas viviendas del Nuevo Belchite, que el régimen franquista ordenó construir para acoger a los Belchitanos tras la guerra.

Este Nuevo Belchite, con un planteamiento más urbano que el histórico, fue inaugurado en 1954 por Franco y su construcción fue realizada por un destacamento penal de un millar de presos republicanos.

Al parecer, según nos contaron durante nuestra visita, el régimen franquista no permitió la reconstrucción de la villa histórica para que sus ruinas quedaran como símbolo de la victoria nacional y como prueba de lo que Franco denominó “la barbarie roja”.

Sea como fuere, conocida la historia, y sin entrar a hablar de vencedores ni vencidos, lo que constató nuestro paso por el viejo Belchite fue, una vez más, la naturaleza devastadora de una guerra que destruyó muchas vidas y un hermoso pueblo.

La Visita al Viejo Belchite

La entrada libre a la histórica villa no está permitida y desde hace algún tiempo el propio Ayuntamiento de la localidad organiza visitas guiadas en distintos horarios, según la época del año, a precios populares (6€ la visita diurna y 10€ la nocturna). La página web del Ayuntamiento de Belchite publica todos los horarios y actividades.

Las entradas se compran en la oficina de turismo (C/ Becú, 2), a unos 700 metros andando del portón de entrada a las ruinas (Plaza Goya). El recorrido por el paisaje bélico de postguerra  dura aproximadamente 45 minutos.

Si se va en coche hasta las ruinas se puede aparcar junto a la entrada, en un parking público y gratuito habilitado.

Ya frente a la entrada un hombre caracterizado como un militar de la Guerra Civil, y cargando un fusil de época, recibe a los visitantes y permite sacarse fotos de recuerdo con él. Es un aperitivo para ir ambientando la visita desde el principio, para ir introduciendo al visitante en la época de lo que se está a punto de descubrir una vez cruzado el vano de la puerta.

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Visitas guiadas por el Viejo Belchite (Zaragoza)

Los guías turísticos, perpetrados con micrófono y altavoz portátiles (con un sonido algo mejorable), controlan el acceso al recinto histórico y acompañan a los grupos de visitantes durante todo el recorrido.

A nosotros nos tocó un grupo de unas 15 personas y una guía buena conocedora de la historia del lugar. Durante el recorrido nos mostró todos los rincones importantes, detalló su historia, contó anécdotas curiosas, relató sucesos estremecedores y terminó haciendo un apasionado alegato por la protección y conservación de la villa histórica. Ya que, según nos explicó, se necesitan más esfuerzos para poder mantener en pie lo que queda, restaurar lo que se pueda y enseñar a los visitantes que el pueblo abandonado de Belchite es un espacio para la paz en el que hay mucho que aprender.

Las Ruinas de Belchite

Impresiona ver la capacidad destructiva de una guerra y como Belchite se convirtió en un pueblo fantasma de la peor de las formas posibles, constatando que “el hombre es un lobo para el hombre”.

El singular trazado de las calles y la decoración mudéjar de muchos de los edificios se vio brutalmente alterada por la artillería pesada, algo que se constata ya desde que se cruza el Arco de la Villa y se accede a la vía principal, la Calle Mayor.

A ambos lados de la Calle Mayor se levantaban bonitas fachadas de ladrillo que hoy muestran un panorama desolador. Solares de escombros, paredes caídas, cimientos al aire, balcones que ya solo mantienen de milagro la forja de sus barandillas y ventanas a las que ya no se asomará nadie es lo que uno se encuentra durante todo su recorrido.

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Calle Mayor en el Viejo Blechite (Aragón)

Se dice que un francotirador sembró el pánico en la Calle Mayor. Apostado en un ventanuco del Arco de la Villa, disparaba a todo lo que se movía dentro de su alcance de visión. Para escapar de sus disparos a ambos lados de la calle se hicieron “butrones” en las paredes de las viviendas para crear corredores internos a salvo del peligro exterior.

A unos centenares de metros de la entrada se encuentra la Torre del Reloj (siglo XVI). Es uno de los mejores vestigios de arte mudéjar que se mantienen en pie, aunque su deterioro es manifiesto y ya hace décadas que dejó de marcar las horas.

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Calle Mayor y Torre del Reloj en Belchite Viejo (Zaragoza)

Frente a esta torre se encuentra la Plaza Nueva y en ella una enorme cruz de forja en homenaje a los caídos.

Continuando por la Calle Mayor se llega a la Plaza de la Iglesia, uno de los lugares desde el que posiblemente más fotos se hacen durante la visita ¿El motivo? Que ofrece una bonita vista sobre las ruinas de la Iglesia de San Martín (siglo XIV)  y el Convento de San Rafael (siglo XVIII).

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Iglesia de San Martín y Convento de San Rafael en Belchite

La torre del campanario de San Martin parece mantenerse en pie  a duras penas, pero la fachada y muros laterales se resisten a caer. Una pintada que un vecino del pueblo realizó en la puerta resume la tragedia del lugar con una emotiva jota : Pueblo viejo de Belchite ya no te rondan zagales, ya no se oirán las jotas que cantaban nuestros padres”. Un triste canto sobre el trágico destino de este pueblo fantasma.

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Entrada a la Iglesia de San Martín (Belchite)

Una vez en el interior de la iglesia lo que impresiona es como han colapsado el techo y las cúpulas, pero aún se mantienen en pie los arcos. La postal es sorprendente. La luz penetra entre la ruinosa techumbre creando un inquietante juego de luces y sombras que parece marcar la linde entre el cielo y las tinieblas.

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Visita guiada en la Iglesia de San Martín (Belchite)

Al último punto de interés de las ruinas de Belchite llegamos callejeando por un desolado entramado de calles hasta la Plaza del Convento, en donde se encuentra la Iglesia del Convento de San Agustín (siglo XVIII). Su torre es la mejor conservada, aunque tiene importantes heridas de guerra e incluso un proyectil de la Guerra Civil incrustado, que muestra el calibre de la lluvia de muerte y destrucción que durante meses castigó el histórico pueblo.

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Iglesia del Convento de San Agustín en Belchite (Zaragoza)

El ruinoso techo de San Agustín impresiona también lo suyo. Los arcos parecen un dañado costillar que ya apenas mantiene unos pocos restos de la que fue su impresionante cubierta y ahora, al igual que en San Martín, genera llamativos juegos de luces y sombras.

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Interior Iglesia del Convento de San Agustín (Belchite)

Los paisajes y estampas que ahora muestra este pueblo abandonado han servido de escenario cinematográfico para varias películas. Además en el viejo Belchite también se han grabado anuncios, reportajes y documentales.

Películas como “El laberinto del fauno” o “Las Aventuras del barón Munchausen” utilizaron el viejo pueblo de Belchite como escenario real al aire libre, al igual que varios documentales sobre la Guerra Civil.

Actores como el norteamericano Arnold Schwarzenegger han pasado por Belchite. Pero también otros, como Nacho Vidal, que no han gustado tanto a los vecinos del pueblo. Al parecer grabó sin permiso entre las antiguas ruinas de la Iglesia de San Agustín una de sus películas y, como era de esperar, su temática estuvo lejos de lo que a la gente del Nuevo Belchite le habría gustado. Una anécdota que posiblemente no se volverá a repetir, ya que ahora el recinto está más controlado.

Dónde Alojarse

Si se opta por hacer una parada larga, para visitar Belchite pueblo (viejo y nuevo) o como punto de paso hacia otros lugares de interés en la provincia de Zaragoza, no podemos decir que la oferta de Hoteles en Belchite sea muy amplia.

Pero, por el contrario, si podemos decir que el único hotel de Belchite que encontramos está bastante bien.

Se trata del Hotel Oleum (C/ San Ramón s/n), situado junto a la Plaza Mayor de Belchite Nuevo. Es un alojamiento de 3 estrellas, muy bien situado, moderno, con buenas habitaciones, personal muy amable (especialmente Carlota – recepción -) y una cafetería acogedora para desayunar o tomar algo. Si bien, como sugerencia, sería bueno que mejorara un poco el desayuno y la calefacción de las habitaciones.

Dónde Tomar Algo

Muy cerca del hotel, en el número 7 de la misma calle, se encuentra el Bar Ernesto. Además de servir tapas y raciones, por la noche está bastante animado y es un buen sitio para tomar una copa, una cerveza o un vino. Todo ello amenizado con música a unos cuantos decibelios.

Qué Ver en los Alrededores

Además de Zaragoza, que está a unos escasos 50 km al norte, en las cercanías de Belchite hay otras localidades de interés que pueden completar un fin de semana de turismo de interior o rural perfecto.

Entre las alternativas más cercanas se encuentran las localidades de Daroca,  Azuara o Cadrete. Todas ellas en un radio de menos de una hora de viaje y con un interesante patrimonio histórico que visitar.

Un poco más lejos, a hora y media, se encuentra la localidad de Borja y su famoso Ecce Homo.

El Objetivo

No queremos terminar este artículo sin recordar, aunque pequemos de pesados, uno de los motivos principales que nos incitó a escribirlo; recuperar y proteger las ruinas de Belchite Viejo con un fin educacional. Para que nunca más se repita algo igual o, ni siquiera, similar.

“Nunca más” es lo que reza uno de los carteles de la pequeña exposición que en el Arco de entrada a las ruinas explica la historia de Belchite. Dicho cartel es una llamada de atención a todos los que visitan los restos de este pequeño rincón en tierras del Ebro, para llamar a la reflexión y ser capaces de resolver las diferencias y conflictos de una manera pacífica.

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Ruinas históricas en Belchite Viejo (Zaragoza)

Enfrentar pueblos, romper familias y generar centenares de muertos y heridos nunca puede ser un buen camino para solucionar un conflicto y el objetivo del pueblo viejo de Belchite ha de ser enseñar esa lección. Una lección aprendida a base de sangre y lágrimas que ha de mostrar los valores que protejan al hombre de sus propios “lobos”.

Confiamos en que así sea y que perdure la Paz.

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