Muel (Zaragoza): La villa de la cerámica que guarda pinturas de Goya

La Villa de Muel es una localidad de la provincia de Zaragoza (Aragón), en tierras del Campo de Cariñena, a la que llegamos hace unos años producto del azar, la suerte o como queramos llamar a las cosas que suceden sin esperarlo. El caso es que, sin tenerlo planificado, fuimos a parar a un lugar estupendo que esconde una sorpresa mayúscula imposible de olvidar.

Por manía, o dejadez en algún caso, nos gusta durante nuestros viajes dejar campo abierto a cierta improvisación con el objetivo de poder sorprendernos con lo inesperado. Algo que, por otro lado, unas veces es para bien y otras no tanto. Pero, ocurra lo que ocurra, al final todo se traduce en anécdotas curiosas que recordar con el paso del tiempo.

Incluso en los viajes nacionales hay oportunidad para que la improvisación ayude a que la experiencia viajera sea aún más y mejor recordada. Siendo Muel un claro ejemplo de ello.

Tras visitar la capital zaragozana y seguir ruta de viaje hacia Belchite, el pueblo abandonado de la Guerra Civil, decidimos hacer parada en el camino para comer y, capricho del destino, el punto que nos pilló más a mano fue esta villa maña.

Muel como destino de turismo rural podemos confirmar que tiene un interesante patrimonio, heredado de los pueblos y culturas que pasaron por sus dominios, y en él la cerámica ha tenido un papel muy importante. Pero a pesar de ser considerada una villa de la cerámica, y que sus azulejos esconden pícaras curiosidades, la gran sorpresa nos la dio la pintura.

Parque de Muel en el río Huerva (Muel)

Para comer nos decantamos por un bar con terraza junto al Parque de Muel. El lugar era muy agradable, gracias a las vistas de dicha terraza sobre el parque fluvial del río Huerva y la Ermita de la Virgen de la Fuente. 

Tras comer, al encontrarse tan cerca, nos aventuramos a echar un vistazo en el interior de la ermita y, sorpresa, ¡Quién nos iba a decir que entre sus muros encontraríamos una de las obras más importantes del patrimonio de Aragón!

Entrada de la Ermita de la Virgen de la Fuente (Muel)

La ermita barroca fue reconstruida hacia 1770, tras los daños de unas inundaciones, sobre los bloques de piedra de un vetusto dique romano. En el interior hay una pequeña y singular capilla y, en ella, una vez más, la casualidad quiso que coincidiéramos con el ayudante del párroco. Él fue quien nos desveló la obra de arte que teníamos frente a nuestros ojos y nos había llamado la atención desde el principio, eran unos frescos pintados por Francisco de Goya.

Ermita de la Virgen de la Fuente (Muel)

Los frescos representan a los padres de la iglesia y fueron pintados por el famoso pintor español al óleo y directamente en la pared de yeso, sobre los cuatro triángulos que forman el anillo de la cúpula con los arcos sobre los que se sustenta.

San Jerónimo, San Gregorio, San Ambrosio y San Agustín, que son las figuras representadas, muestran la fuerza y el carácter de la pintura de Goya. Siendo una maravilla poder contemplar su obra desde tan cerca, con tanta intimidad como la ofrece la capilla en la que se encuentra y, además, gratis.

Frescos de Goya en la Ermita de Muel (Zaragoza)

Según nos explicó muy amablemente Juan David, como se llama el ayudante del párroco, los frescos datan de 1770 y junto a ellos hay cuadros de artistas posteriores que datan de 1880. Lo que convierte a la capilla de la Ermita de la Virgen de la Fuente en una pequeña pinacoteca de gran valor artístico.

Frescos de Goya en la Ermita de Muel (Zaragoza)

Siguiendo con lo que nos explicó el guía local, cuando los franceses se asentaron en Muel usaron la capilla como caballeriza y dañaron considerablemente su interior. Tras su paso los suelos, que eran de cerámica local, tuvieron que ser totalmente reconstruidos. Al igual que los arrimaderos de los azulejos.

Se cree que en la pared en donde se encuentra los cuadros podría haber existiendo algún lienzo, ya que el muro se encontró picado como si se hubiera extraído algo de él. No es algo confirmado pero quién sabe si no hubo en el lugar una obra aun mayor.

Interior de la Ermita de la Virgen de Muel (Zaragoza)

En la base de cada uno de los cuatro pilares de la cúpula hay 4 angelitos pintados en los azulejos de cerámica típicos de Muel. De entre sus inocentes figuras, si uno se fija, hay una que destaca por una graciosa particularidad. Su tripa, gracias a una línea vertical trazada con intención,  parece un trasero (o culo) y, además, el ángel lleva un pañuelo. Ambas particularidades parecen representar, por parte del artista creador, el no poder expresar una opinión claramente con libertad. Así que, lo que no se pudo expresar con palabras, se expresó con algo de picaresca a través del azulejo.

Angelito con sorpresa en la Ermita de Muel (Zaragoza)

Como última curiosidad de la tarde, Juan David también nos contó que la imagen de la Virgen de la Fuente podría ser de origen británico ¡Oh my God! La talla de madera data del siglo XIII y por sus cabellos de color rojizo se conjetura sobre su procedencia o vínculo anglosajón ¿Hasta que punto será cierto? No lo podemos confirmar y simplemente nos limitamos a trasladar lo que nos contaron sobre la que, al parecer, es una virgen pelirroja.

Y de esta forma fue como, sin esperarlo, echamos un rato estupendo escuchando con atención las explicaciones de nuestro guía improvisado por la Ermita de Muel, descubrimos que hay pequeños rincones que guardan enormes sorpresas y confirmamos, una vez más, que improvisar siempre trae recuerdos memorables.

En este caso fueron unos frescos de Goya en Muel ¿Qué será la próxima vez? 😉

(95)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.