Viaje a Petra: El Tesoro del Desierto de Jordania

Son casi las 2 de la tarde y el calor aprieta hasta cortar la respiración. Hay que beber agua cada poco y untarse bien en protector solar para evitar tener el mismo color de un cangrejo  de río ¡Pero estamos de vacaciones y no hay dolor!

Tras hora y media de viaje en coche desde el desierto de Wadi Rum llegamos a Wadi Musa, nuestra segunda parada en Jordania.

Nos registramos y dejamos caer las mochilas en la habitación del hotel la cual será nuestra nueva casa durante los dos próximos días. No hay tiempo para más, una de las 7 maravillas del mundo nos espera y hay que aprovechar el tiempo.

Llegamos al centro de visitantes, que está lleno de extranjeros, guías turísticos y taxistas buscando una sombra que les proteja del justiciero sol, y nos ponemos en busca de la taquilla de entradas.

Lo conseguimos, ya tenemos nuestra entrada para dos días ¡Podemos comenzar nuestra aventura en Petra!…¡Agua para todos!

Centro Visitantes Petra

Entrada del Centro de Visitantes de Petra (Jordania)

Conocida como la Ciudad Rosada por el color de la roca arenisca sobre la que fue excavada, Petra es otro de esos destinos que seguramente todo viajero tiene apuntado en su agenda como imprescindible.

Fuentes muy distintas, como las aventuras cinematográficas del intrépido Indiana Jones en La Última Cruzada, los comics de Tintín del belga Hergé, la novela de Cita con la muerte de Agatha Christie, los libros de texto del colegio y, por supuesto, los documentales de historia y viajes de la tele, han contribuido a popularizar esta joya del mundo antiguo y han animado a muchos viajeros a emprender el viaje hasta esta antigua ciudad de los nabateos. Como fue nuestro caso.

Un poquito de Historia

Los nabateos fueron un pueblo procedente de la Península Arábiga que vivió, e hizo riqueza, del cobro de peajes y de dar protección a las caravanas que seguían las rutas comerciales de especias, sedas y pieles desde China y la India hasta los puertos del Mediterráneo. Su fortuna y dominios fueron aumentando desde el noroeste de Arabia y allá por el 2.200 a.c. llegaron a Jordania, en cuyos rocosos paisajes desérticos encontraron el lugar inexpugnable perfecto para levantar su capital, Petra.

Desierto Petra

Valle del desierto de Jordania en donde se encuentra Petra

Los nabateos aprovecharon las rocas del valle en el que se asienta Petra para construir centenares de edificios que dieron servicio a los cerca de 30.000 habitantes que convivieron en ella en sus tiempos de gloria. Una hegemonía que pasó a manos romanas en el año 106 d.C, formando parte de la provincia Arabia Petra del imperio, y que con el tiempo fue decayendo hasta que la actividad comercial de las caravanas desapareció y dio paso al abandono gradual de la ciudad. Momento en el que la gran obra de los nabateos comenzó a convertirse en ruinas.

Tras estar desaparecida durante 300 años, fue curiosamente un viajero suizo llamado Johann Ludwing Burckhardsel quien la redescubrió allá por 1812 en las proximidades de la ciudad de Wadi Musa.

Desde entonces el interés por esta recóndita ciudad perdida resurgió y hoy en día es uno de los principales puntos de interés de Jordania, convirtiéndose en el tesoro del desierto de Jordania. Que en 1986 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Qué ver en Petra

La verdad es que, por mucho que leímos y nos informamos sobre lo que en Petra se puede ver, descubrir sus ruinas con tus propios ojos es realmente alucinante y supera con creces todas las expectativas.

Por lo general todo el mundo retiene en su mente una imagen típica y archiconocida de Petra, pero lo que más sorprende es que tras esa postal hay una inmensa ciudad que se extiende a lo largo de más de 3 kilómetros con un sinfín de lugares que transportan al visitante varios siglos en el pasado.

La singular influencia cultural a la que estuvo expuesto el pueblo nabateo, gracias a las rutas comerciales de caravanas extranjeras, y los movimientos geopolíticos de la región dejaron huella en la ciudad y hoy permiten contemplar los restos de ese crisol cultural. Numerosos elementos excavados en la piedra rosa del desierto jordano muestran detalles griegos, romanos, egipcios y mesopotámicos fusionados con el arte local de los nabateos. Todo ello integrado en una ciudad que disponía de un avanzado urbanismo de calles pavimentadas, sistemas de canalización, terrazas de cultivo, templos, obras de arte y monumentos imponentes.

En definitiva, Petra es un lugar increíble para descubrirlo gastando suelas y, por mucho que os podamos contar, hay que verlo con tus propios ojos para valorar la dimensión real de la maravilla que representa.

Para poder descubrir cómodamente todos sus rincones se necesitan como poco tres días. Sin embargo, como por lo general no se dispone de tanto tiempo, tal y como fue nuestro caso, hay que centrarse en lo imprescindible para visitas más cortas.

Por cierto, antes de entrar en faena y como detalle a saber, hay que tener en cuenta que la popularidad del lugar hace que continuamente uno se cruce con numerosos viajeros, algunos muy castigados por el sol implacable, y beduinos en calesas, a caballo, dromedario, mula o asno que insisten en llevarte por unos cuantos Dinares Jordanos (DJ). Los beduinos de hoy, que son descendientes de los antiguos nabateos, están por todas partes e intentan ganarse el pan a base de insistir e insistir en llevarte. Así que, paciencia, una sonrisa y a disfrutar del lugar.

Tumba del Obelisco y Triclinium de Bab as-Sig

Una vez se cruza la entrada al recinto arqueológico se accede a una calle de arena que desciende zigzagueando hacia las ruinas principales.

A ambos lados de este polvoriento camino ya empiezan a encontrarse algunos restos arqueológicos singulares.

Es el caso de la Tumba del Obelisco, que es un claro ejemplo de la mezcla cultural de la ciudad y cuyos obeliscos de la fachada delatan una influencia artística egipcia. Entre los obeliscos hay un nicho y su construcción muestra elementos artísticos grecorromanos.

Bajo esta tumba se encuentra el Triclinium, un espacio que los nabateos utilizaban para celebraciones sagradas, que también muestra una influencia grecorromana.

Tumba del Obelisco Petra

Tumba del Obelisco y Triclinium de Bab as-Sig en Petra

El camino continúa unos centenares de metros y en ellos podremos seguir encontrando tumbas y esculturas, con distintos niveles de deterioro, que nos servirán como aperitivo de lo que está por venir.

As-Siq

Llegamos al comienzo del recorrido y a uno ya se le empieza a poner los bellos de punta y a sentirse algo aventurero, comienza El Siq.

Esta garganta rocosa es la antigua entrada principal a Petra. Un pasillo estrecho de algo más de un kilómetro de sinuosas paredes que alcanzan en algunos puntos los 80 metros de altura.

Petra Siq

Entrada a As-Siq en Petra (Jordania)

Es una maravilla geológica que los nabateos supieron aprovechar para defender su ciudad, crear terrazas agrícolas, esculpir canales de agua y tallar elementos decorativos.

Petra As-Siq

En el interior de As-Siq (Petra)

Su altura y estrechez, además de dar buena sombra y proteger del calor, hacen que el eco del trote de los caballos, el rodar de los carruajes y el murmullo de los visitantes invadan el ambiente durante el camino.

Siq Petra

Final de As-Siq en Petra (Jordania)

Cada paso a lo largo de sus 1.200 metros de recorrido se hace cada vez más emocionante, hasta que se llega al lugar que permite atisbar la joya que se esconde al final de As-Siq. Momento en el que uno se para a contemplar la belleza del lugar durante unos instantes para, a continuación…¡Sacar la cámara y ponerse a hacer fotos como si no hubiera un mañana!

Al-Khazneh (El Tesoro de Petra)

El Tesoro es la sorpresa mayúscula que esconde As-Siq y frente a su imponente fachada uno puede decir convencido que el esfuerzo de llegar hasta él ha merecido la pena.

Excavado en el siglo I a.C en una imponente pared de arenisca, sus 30 metros de altura y 40 de ancho muestran elementos artísticos griegos, alejandrinos y nabateos.

Fue construído para servir de tumba a un importante rey nabateo, Aretas III, y posteriormente pasó a ser un templo.

Tesoro Petra

Al-Khazneh (El Tesoro de Petra)

Su nombre más popular, El Tesoro, procede de una leyenda beduina según la cual un faraón egipcio escondió un tesoro en la urna superior de la fachada. Un reclamo perfecto para que fuera saqueada, tal y como se puede apreciar en la actualidad.

Urna fachada Petra

Detalle de la fachada de Al-Khazneh con la urna del tesoro (Petra)

El interior alberga una cámara diáfana que no se puede visitar. Por lo que se puede decir que “El Tesoro es solo fachada“.

Jordania Petra Tesoro

El Tesoro de Petra (Jordania)

La belleza de Al-Khazneh se debe tanto a sus detalles arquitectónicos como al lugar en el que se encuentra. Un espacio abierto entre las paredes rocosas del valle de Petra.

Petra Tesoro

El Tesoro de Petra (Jordania)

En él los viajeros se quedan con la boca abierta mientras contemplan la 7ª maravilla del mundo y los beduinos intentan hacer negocio vendiendo postales, refrigerios o fotos posando con dromedarios, a la vez que sus hijos te piden cambiar dinares por euros o se entretienen jugando con los dromedarios.

Todo el tiempo que puedas pasar frente al Tesoro te parecerá poco, porque es una maravilla. Pero Petra no termina aquí, tras Al-Khazneh hay una inmensa ciudad con muchos más lugares que explorar.

Calle de las Fachadas

A la derecha de El Tesoro continúa el camino por la antigua ciudad de Petra, accediendo a una calle de tumbas nabateas excavadas en la roca.

Petra ciudad

Calle de las Tumbas (Petra)

El paso del tiempo ha hecho que la erosión muestre los distintos matices rosados de la arenisca sobre la que fueron esculpidas sus fachadas, pero también ha borrado muchos de los detalles de las tumbas. Aunque aún es posible ver numerosas esculturas y detalles en ellas.

Jordania Petra

Antiguas tumbas en la ciudad de Petra (Jordania)

Es posible ver el interior de algunas cámaras fúnebres aproximándose a su entrada, pero acceder a ellas no está permitido.

Petra tumbas

Calle de la Tumbas en Petra (Jordania)

Desde esta calle ya se puede tener una mejor perspectiva de la dimensión que tuvo la antigua Petra. Pudiendo divisar restos arqueológicos en todas las direcciones.

El Teatro

La misma calle de las tumbas lleva al antiguo teatro de los nabateos, que durante el dominio romano fue ampliado para pasar de un aforo de 3.000 a 7.000 localidades.

Como no podía ser de otro forma, sus gradas también se construyeron excavando de forma concienzuda en la roca.

Anfiteatro Petra

Teatro en Petra (Jordania)

No pudimos acceder a él, pero desde las laderas próximas se puede tener una buena panorámica sobre este rincón del espectáculo.

Tumbas Reales

En ellas descansaron los antiguos dignatarios nabateos y dicen que en su tiempo fueron tan impresionantes como lo es hoy El Tesoro.

Pero el tiempo, la erosión y los terremotos han deteriorado muchos de los elementos destacados de sus construcciones.

Petra tumbas reales

Tumbas Reales en Petra (Jordania)

Construidas muy próximas unas de otras en una ladera rocosa, aún es posible ver lo imponentes que fueron algunas de ellas.

De entre todas ellas destaca la Tumba de la Urna, que es la mayor de las Tumbas Reales (en el lado derecho de la imagen superior). Su imponente fachada fue construida en el año 70 d.C. y en el siglo V  pasó a ser una Iglesia bizantina.

Junto a ella se encuentran la Tumba de la Seda, la  Tumba Corintia, la Tumba del Palacio y la Tumba de Sextius Florentius. Estas dos últimas son también bastante interesantes y merece la pena detenerse a contemplarlas.

Para contemplar sus dimensiones, es interesante divisarlas desde la distancia. Lo que también os permitirá ver cómo el mismo material que sirvió para su construcción, la roca arenisca, también ha servido para camuflarlas en la ladera.

La Calle Columnada y Qasr al-Bint

Las columnas de sus laterales y las losas de mármol del suelo la hacen inconfundible. Es la Calle Columnada que conduce al centro de la antigua Petra. Está a algo más de un kilómetro tras El Tesoro y es un punto crítico en el que, cuando castiga el calor, uno se para a pensar si quiere o puede continuar más allá. Porque el camino es largo, y fresco no es que haga mucho en Petra.

Calzada Petra

Calle Columnada en Petra (Jordania)

Justo al finalizar el paseo de columnas se encuentra el antiguo templo de Qasr al-Bint. Está muy deteriorado, por los efectos de las inundaciones y antiguos terremotos en la zona, pero aún permite ver las proporciones de lo que pudo ser en su día.

Petra calzada

Calle Columnada y Tumbas Reales al fondo (Petra)

Cuando nosotros llegamos al final de esta calle ya eran cerca de las 6 de la tarde. Una hora crítica, ya que hasta el último punto que nos proponíamos visitar aún nos quedaba cerca de una hora de recorrido. Más el camino de vuelta.

Todo esto, unido a que la fuerzas flaqueaban, hacía muy complicado el poder terminar nuestro primer día de visita a Petra antes del cierre del horario de visitas.

Los beduinos que nos encontrábamos lo sabían y por eso no paraban de invitarnos a usar uno de sus burros para ir más rápido y hacer lo que quedaba del camino más descansado. Pero rechazamos el ofrecimiento y, con decisión,  aligeramos el paso para conseguir nuestro último objetivo. Llegar hasta el Monasterio.

El Monasterio

800 escalones esculpidos en la roca abren camino hasta la parte alta de la montaña en donde se encuentra el Monasterio. Era un auténtico reto para las piernas de aquellos que, como nosotros, no esperaban semejante esfuerzo al final del recorrido.

Por eso muchos visitantes se aventuraban a subir a lomos de un burro o una mula para hacer este castigador tramo de la visita. Pero, sinceramente, da cierto pánico ver como los animales van haciendo equilibrios por el borde de la desgastada escalera para no precipitarse al vacío. Es una opción para valientes y, si algo sucediera, la entrada a Petra no cubre ningún tipo de incidente.

Tras meditarlo un rato nosotros nos decantamos finalmente por ir haciendo paradas para descansar, estirar las piernas, disfrutar de las vistas y hablar con los niños bereberes que correteaban escalinata arriba y abajo. Si lleváis chicles o caramelos os saldrán nuevos amigos menudos por todas partes.

El caso es que, tras más de cuarenta y cinco minutos de empinada subida, llegamos a lo alto de la montaña y allí no encontramos el increíble Ad-Deir (El Monasterio). El esfuerzo había merecido la pena.

Deir Petra

El Monasterio (Ad-Deir) de Petra

El Monasterio es el segundo lugar más importante del recinto arqueológico. Excavado también en la roca, sus dimensiones son mayores a las del Tesoro. Aunque su fachada no tiene tantos detalles esculpidos.

En sus orígenes fue utilizado como tumba, pero los romanos posteriormente lo convirtieron en templo religioso.

Su majestuosidad se incrementa cuando los últimos rayos de sol de la tarde se proyectan sobre su fachada.

Es un lugar increíble y apetece quedarse un buen rato contemplándolo, pero tuvimos que abandonarlo a toda pastilla para no quedarnos sin luz a la otra punta de la puerta de entrada a Petra.

Como curiosidad decir que frente Ad-Deir hay un puesto de venta de recuerdos regentado por una española que decidió dejar su vida de europea para pasar a vivir como una beduina. Si tenéis suerte podréis hablar con ella.

Llegados a este punto, y tras las fotos de rigor, decidimos emprender el camino de regreso a nuestro hotel. Todo un reto tras una jornada de más de 4 horas deambulando bajo un sol de justicia y con algunos calambres en las piernas.

Por ello, para agilizar la vuelta, contamos con la ayuda de una familia beduina que conocimos en las escaleras de subida al Monasterio.

Muy amablemente nos llevaron de regreso, por un módico precio,  como si fuéramos parte de su prole, cuando las últimas luces del día desaparecían ya entre las laderas de la Ciudad Rosada.

Petra niños

Descendiendo del Monasterio (Petra)

Y así terminamos nuestro primer día de aventuras en la Ciudad Rosada. Y al día siguiente regresamos para volver a disfrutar de As-Siq y Al-Khazneh, pero de una forma mas relajada.

Información Adicional

Datos Prácticos

 

  • Entrada a las ruinas: 50 DJ 1 día, 55 DJ 2 días y 60 DJ 3 días.
  • Los niños menores de 15 años y las personas con necesidades especiales disponen de entrada gratuita.
  • Con la entrada general hay derecho a ir a caballo desde la entrada principal hasta el comienzo de As-Siq.
  • La entrada también incluye una visita guiada entre las 7 de la mañana y las 4 de la tarde.
  • Imprescindible protegerse del sol con sombrero o gorra, gafas de sol y protector solar.
  • Importante llevar y beber agua, mucha agua.
  • Hay varios puntos en el recinto arqueológico en donde se puede comprar agua e incluso restaurantes en los que poder comer.
  • El calzado ha de ser cómodo y que fije bien el pie, ya que hay muchos cambios en el terreno de unas zonas a otras y muchos kilómetros de caminata si se quiere ver todo lo que hemos expuesto como imprescindible.
  • La visita nocturna (de 20:30 a 22:30 h.) para ver Petra iluminada por velas (1.500 dice la publicidad) no se incluye con la entrada principal. Hay que pagar una entrada adicional de 17 JD.
mapa petra

Mapa de Petra incluído en un folleto informativo

Cuándo Visitar Petra

Al ser Jordania un país desértico ubicado en la región Oriente Medio, el sentido común te dice que hay que evitar los meses de más calor. Especialmente los meses de Julio y Agosto.

Pero como el ritmo de vida laboral de occidente no siempre lo permite, por lo menos hay que intentar evitar las horas de mayor incidencia solar. Por eso es aconsejable hacer la visita a primera hora de la mañana o última de la tarde.

Como dato positivo decir que el verano es considerado temporada baja, por razones obvias. Así que hay menos aglomeraciones y precios más asequibles.

Cómo Llegar a Petra

Las ruinas de la antigua ciudad rosada se encuentran a las afueras de la ciudad de Wadi Musa, al sur de Jordania.

En nuestro caso entramos en Jordania por la frontera de Aqaba y llegamos a Petra procedentes del desierto Wadi Rum, que está a hora y media en taxi. El viaje nos costó 40 Dinares.

Petra Jordania

Vista de Wadi Musa (Jordania)

El taxi es la manera que consideramos más efectiva para desplazarse por Jordania si se quiere ahorrar tiempo y tener libertad de horarios.

Desde Amman el trayecto sale por unos 50 Dinares y desde la frontera de Aqaba las tarifas gubernamentales marcan 49 Dinares. Aunque nosotros luego confirmamos que esas tarifas no se respetan y puede que salga un poco más caro.

Por cierto, no os sorprendáis si durante el recorrido se sube algún pasajero más al taxi. En nuestro caso fue un policía, conocido del taxista, al que llevamos durante unos kilómetros como favor.

La opción del autobús también es aconsejable si el punto de partida es la capital jordana. Desde la estación de Abdali en Amman salen tres autobuses a la semana (domingo, martes y viernes) a las 06:30 h en dirección a Wadi Musa. Para regresar a Amman los autobuses salen de Wadi Musa (Petra) a las 16:00 horas y el viaje tiene una duración de unas cuatro horas y media.

Seguridad

Petra, y Jordania en general, es un lugar seguro. Aunque en ocasiones pueda dar la sensación de no ser así.

Los jordanos son afables y están siempre dispuestos a ayudar al viajero. Algo que pudimos confirmar durante toda nuestra estancia en Wadi Musa.

Así que, si se utiliza el sentido común, en principio, no habría que tener ningún tipo de problema de seguridad.

Dónde Dormir

Wadi Musa vive por y para el turismo, siendo Petra su fuente principal de negocio. Así que hay una oferta hotelera suficiente y a buenos precios.

Al encontrarse muy cerca da la ciudad rosada es posible llegar andando desde muchos hoteles hasta el centro de visitantes de Petra. Siendo esta distancia la que determina en gran medida el precio del alojamiento. Cuanto más cercano a Petra más caro es el hotel.

Nosotros optamos por el Hotel Tetra Tree (27 €/noche con desayuno), ubicado a unos 20 minutos andando de Petra. La habitación era muy cómoda y la terraza de la azotea estaba genial para cenar. La única pega fue que el agua de la piscina estaba tan fría que no había quien se bañara. Por lo demás, una estupenda opción.

Por cierto, por si alguien lo está pensando, no está permitido dormir dentro del recinto arqueológico de Petra. Aunque seguro que sería una pasada ¿Verdad?

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4 comentarios

  • Sara

    Impresionante viaje. Yo en unas semanas también viajó a Petra y me viene genial la información que aportáis en vuestro blog.

    • Hola Sara, muchas gracias por tu comentario. La verdad es que, sí, el viaje a Petra fue impresionante. Esperamos que lo disfrutes tanto como lo hicimos nosotros. Cuéntanos a tu vuelta la experiencia ¡Buen viaje!

  • Manu

    Acabamos de regresar de Petra, tras un viaje de 2 semanas por Jordania, y confirmamos que agosto es muy caluroso allí. Pero, tal y como decís, es posible visitar la antigua ciudad de los nabateos sin morir en el intento. Muy buen post, nos ha sido muy útil para nuestro viaje.

    • Hola Manu, muchas gracias por tus palabras. Como bien has comprobado, las altas temperaturas del mes de agosto no son un impedimento para conocer Petra. Todo es cuestión de planificar la visita en las hora de menor Sol e ir bien preparado e hidratado. Nos alegramos de que el artículo os resultara útil, porque ese era el objetivo.

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