Vlkolínec (Eslovaquia): Una villa de montaña Patrimonio de la Humanidad

Vlkolínec (Eslovaquia) es un pequeño reducto del patrimonio folclórico europeo que ha sobrevivido al paso del tiempo escondido en las montañas de Eslovaquia. A pesar de ello, llegar hasta esta pequeña villa situada en la bonita región montañosa de Liptov es más sencillo que pronunciar y recordar su nombre. Que dicen viene de la presencia de lobos en la zona, ya que en Eslovaco lobo se escribe “vlk” (pronunciarlo ya es harina de otro costal).

Es uno de los lugares imprescindibles a visitar si se viaja a Eslovaquia, porque conserva de forma magnífica la esencia medieval de sus orígenes. Algo que le ha servido para ser declarada en 1993 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Pueblo de Vlkolínec (Eslovaquia)

La causa de semejante honor radica en que representa uno de los mejores ejemplos, o quizás incluso el mejor, de asentamiento medieval con la arquitectura de montaña y construcciones rústicas típicas.

Casas típicas en Vlkolínec (Eslovaquia)

Es un lugar en el que reina la armonía con el entorno. Sus habitantes se han valido a lo largo de los años de los recursos de la naturaleza para sobrevivir en el enclave en el que se ubica la villa. Todo ello de una forma sostenible, integrándose en el magnífico paisaje natural del lugar.

Vista del pueblo de Vlkolínec (Eslovaquia)

La madera es el material predominante, utilizado de forma inteligente para construir las más de cincuenta viviendas que hoy se pueden ver en la localidad. Aunque actualmente muy pocas permanecen habitadas, únicamente seis. El resto se utilizan principalmente para actividades turísticas, educativas y recreativas.

Construcción típica en Vlkolínec (Eslovaquia)

Abundan las casas tradicionales de angulosos e inclinados tejados, pensados para soportar la nieve de los duros inviernos en la zona, soportados por robustas paredes construidas con recias vigas de madera protegidas con arcilla o pintadas de colores pastel. Pero de entre todas las construcciones que se pueden ver en la localidad destaca la Torre de la Campana o campanario (Zvolica, en eslovaco), que data de 1770, también está hecha en madera y es una de las construcciones más antiguas de Vlkolínec. Su función original en el pasado era la de alertar a los vecinos de los incendios u otros peligros.

Antiguo campanario de 1770 en Vlkolínec (Eslovaquia)

Merece la pena pasear tranquilos por las rudimentarias calles, que comunican las casas con la carretera de montaña que le da acceso al pueblo. Es como adentrarse en el pasado y vivir como lo hacían sus vecinos en la antigüedad. Actualmente hay solo una veintena de residentes permanentes, que conviven con los turistas que a lo largo del año visitan la villa.

Pueblo de Vlkolínec (Eslovaquia)

Estos pocos habitantes aún viven de actividades tradicionales, como la agricultura, la ganadería y la artesanía. Si bien el negocio turístico también ofrece una interesante fuente de ingresos ya para los convecinos. Aunque hemos de decir que, en pleno mes de agosto, apenas coincidimos con una decena de visitantes (mayoritariamente eslovacos). Posiblemente porque, como ya constatamos en otras paradas de nuestro viaje por el interior de Eslovaquia, durante la visita al Castillo de Oravský (el castillo de Nosferatu) o a la también singular localidad de Čičmany, este país aún se libra del turismo de masas.

Artista artesano de la madera en Vlkolínec (Eslovaquia)

Fuera del pueblo, su entorno natural también merece ser disfrutado. Amplias praderas lo cercan, ofreciendo bonitas vistas sobre la localidad, los picos rocosos y los bosques de coníferas que rodean Vlkolínec y muestran la cercanía al Parque Nacional de Velká Frata.

Entrada al pueblo de Vlkolínec (Eslovaquia)

Desde Bratislava la mejor forma de llegar es en coche de alquiler, unas 3 horas de trayecto. Para ello hay que dirigirse hacia la ciudad de Ružomberok, término municipal del que Vlkolínec forma parte. En la carretera que une esta ciudad con la cercana Liptovská Osada hay un desvío señalizado que cruza sobre el río Revúca y conduce a una estrecha carretera de montaña de unos 3 kilómetros que comunica con nuestra bella villa.

Pueblo de Vlkolínec (Eslovaquia)

Por cierto, desde Ružomberok también salen rutas de senderismo que conducen por pistas forestales hasta Vlkolínec. Una interesante alternativa, gastando suelas, para entrar en contacto directo con el entorno y disfrutar del paisaje en uno de los destinos de turismo rural más singulares de Eslovaquia y, por extensión, de Europa ¡A disfrutar!

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