Viaje a Wadi Rum (Jordania): El desierto de otro planeta

El desierto de Wadi Rum fue nuestra primera parada en Jordania, llamados, como posiblemente tantos otros viajeros, por lo ecos que el Oficial y Escritor británico Thomas Edwar Lawrence hizo llegar a occidente sobre este increíble paraje natural. Uno de los desiertos más bellos del planeta que, incluso sin conocer las andanzas de Lawrence, bien merece una visita.

Curiosamente, a pesar de la admiración que T.E. Lawrence procesaba por la arena y las montañas rojizas que caracterizan Wadi Rum, y haberlo visitado varias veces a principios del XIX, su relación con este singular desierto parece ser que se fue exagerando con el paso del tiempo.

El camino que realmente dicen que siguió Lawrence a la también ciudad jordana de Áqaba no fue a través de Wadi Rum, sino siguiendo el trazado de la actual carretera que lleva al Mar Rojo. Mientras que, por otro lado, se han vinculado con las aventuras y desventuras del escritor otra serie de sitios del mítico desierto sin que realmente existiera un vínculo real.

Vista sobre Áqaba (Jodania) y el Mar Rojo desde la vecina Eilat (Israel)

Pero sea como fuere, la realidad y la ficción se han entrelazado para poner en el mapa uno de esos destinos que están en la agenda de todo viajero. Así que, siguiendo este mantra, tras cruzar la frontera entre Israel y Jordania por el paso de Wadi Araba, emprendimos ruta hacia los maravillosos paisajes de valles de arena y montañas de arenisca que conforman este desierto Patrimonio de la Humanidad reconocido por la UNESCO.

Desierto de Wadi Rum (Jordania)

El camino hasta allí trascurre por parajes extremadamente áridos en los que, acostumbrados a la cómoda vida de las ciudades europeas, se hace duro entender como los jordanos han podido adaptarse a condiciones tan exigentes.

Carretera entre Áqaba y Wadi Rum (Jordania)

La carretera entre Áqaba y el desvío que lleva a Wadi Rum, a unos 40 Km al norte de la frontera, permiten ver la otra realidad del país jordano. Viviendas austeras e improvisadas tiendas dan cobijo a los que habitan esta parte de la península arábiga en la que los tonos ocres y grisáceos del terreno y el polvo lo pintan todo.

Asentamiento en la carretera a Wadi Rum (Jordania)

El calor abrasa en pleno verano desde las primeras horas de la mañana, así que el aire acondicionado del taxi trabaja a pleno rendimiento y la botella de agua no la soltamos ni por todo el oro de Moscú.

Línea férrea próxima a Wadi Rum (Jordania)

La carretera es cómoda, sin sorpresas, y tras unos 40 minutos de coche llegamos a nuestro campamento a la entrada del Área Protegida de Wadi Rum, justo a la hora de comer y locos por comenzar vivir nuestra propia aventura por este desierto de película de Lawrence de Arabia.

Qué ver y hacer en Wadi Rum

Antes de llegar a este espacio privilegiado del patrimonio natural jordano uno ya empieza a disfrutar de las impresionantes vistas que ofrece desde la distancia. El ocre cambia por tonos rojizos y anaranjados, mientras que las planicies desérticas comienzan a transformarse en colinas rocosas de formas diversas.

Pared de arenisca en el desierto de Wadi Rum (Jordania)

Se trata de un ecosistema único resultante de siglos de procesos erosivos, en los que el agua y el viento con la misma arena del desierto han ido erosionando poco a poco las gran superficie de roca arenisca que cubría la zona, abriendo grietas, cañones, valles y formaciones rocosas singulares que ahora dan lugar a un laberinto desértico a gran escala.

Arena de colores en el desierto de Wadi Rum (Jordania)

Por sus características singulares representa un hábitat importante para especies de flora y fauna, como la cabra del desierto o el Sinai Rosefinch (ave migratoria nacional jordana). Visibles en ciertas partes del área protegida.

Pero además de un patrimonio natural, existe también un importante patrimonio histórico y un vínculo muy especial con el hombre.

Sus dunas dieron cobijo a la mítica tribu árabe de los Nabateos, que vivían del comercio y poco a poco fueron extendiendo sus dominios desde la cercana Petra (Patrimonio de la Humanidad), tomando el control de las rutas de caravanas entre la Península Arábiga y el Mediterráneo.

Su hegemonía comercial duró hasta que el imperio romano se hizo fuerte y desvió gran parte de las rutas comerciales a la vecina Siria.

Pero de ese periodo de dominio nabateo aún quedan numerosos restos repartidos entre las montañas. Como, por ejemplo, canales de agua, depósitos de almacenamiento excavados en la roca y diversas inscripciones y grabados sobre las paredes de arenisca.

Por otro lado, y no menos importantes, los beduinos también han habitado este desierto desde tiempos muy lejanos, adaptándose al medio para sobrevivir en condiciones tan exigentes como las que ofrece.

La actividad principal de este histórico pueblo nómada siempre ha sido el pastoreo, con cabras, ovejas y camellos como fuente de ingresos principal. Así como la confección de tejidos a partir de lanas naturales procedentes de los mismo animales y, en los últimos tiempo, las actividad turística.

Dromedarios tímidos en Wadi Rum (Jordania)

Inconfundibles son sus tiendas y carpas, tejidas de forma artesanal por las mujeres beduinas y son decoradas con coloridas alfombras hechas a mano. Dentro de los dominios del Wadi Rum es posible disfrutar de este tipo de asentamientos aunque en gran medida se mantienen ya solo como atracción turística, para disfrute de aquellos que quieren vivir la experiencia beduina. Porque los beduinos han sabido adaptarse al mundo moderno volviéndose sedentarios y habitando residencias menos “románticas” pero sí más confortables, como se puede ver en los pueblos de Rum y Disi.

Interior tienda beduina en Wadi Rum (Jordania)

Toda esta amalgama de patrimonio natural, histórico y cultural hace que una visita al desierto de Lawrence de Arabia ofrezca numerosas oportunidades para disfrutar al máximo de la experiencia del desierto jordano.

Todoterreno y tienda beduina en Wadi Rum (Jordania)

¡Ah! Y no queremos olvidarnos de la faceta cinematográfica de lugar. En 1962 el director de cine David Lean rodó gran parte de la película Lawrence de Arabia, protagonizada por los inolvidables Peter O’Toole y Omar Sharif, que estaba basada en la vida de T.E. Lawrence.

Desde entonces numerosas películas han utilizado los espectaculares paisajes de Wadi Rum como lugar de rodaje y curiosamente, debido a su singularidad, un gran número de estas obras del celuloide han sido de ciencia ficción y utilizaron Wadi Rum para simular ambientes inhóspitos de planetas lejanos. Buenos ejemplos de ello son las películas de director Ridley Scott, que rodó en aquí algunas de sus filmes más famosos. Como Prometheus (2012) o Marte (2015). Motivo por el que decimos que Wadi Rum es un desierto de otro planeta.

Formación rocosa singular en Wadi Rum (Jordania)

Dicho esto, la mejor forma para disfrutar de todos los atractivos de este desierto jordano es alojarse en él y recorrerlo en todoterreno (4×4) con un guía experimentado. Una experiencia única que merece la pena, por lo menos, ser vivida una vez. Que es lo que hicimos nosotros, como ahora contaremos.

El Alojamiento en Wadi Rum

Para conocer Wadi Rum una parada de unas horas puede ser suficiente, pero como verdaderamente se disfruta de la experiencia del desierto en toda su extensión es pasando al menos una noche en sus dominios.

Ver anochecer, amanecer o su cielo estrellado no tiene precio y para ello, además de para otras cosas, dentro del Área protegida hay cerca de 40 campamentos beduinos que permiten hacer noche en algunos de los rincones de mayor encanto de este desierto.

Generalmente se trata de instalaciones gestionadas íntegramente por beduinos, que incluyen lo básico (tiendas al estilo tradicional y servicios mínimos para el aseo) y ofrecen adentrarse en la cultura nómada a través de la gastronomía o actividades folclóricas como, por ejemplo, tomar el té, escuchar música tradicional, ver bailes populares o charlar junto al fuego.

Este tipo de estancias se pueden reservar en el Centro de Visitantes de Wadi Rum o a través de los guías autorizados. Aunque en los buscadores de alojamiento más populares de internet también es posible hacer reservas ya.

Nosotros valoramos esta opción y, aunque parecía idílica, pensamos en la idea de estar en una tienda en pleno mes de julio (casi agosto), con toda la solanera, y nos decantamos rápidamente por buscar un plan B. Un alojamiento con más comodidades pero, sobre todo, con aire acondicionado.

Está claro que los meses de verano no son los más recomendables para visitar este tipo de destinos, desérticos. Pero nos tenemos que adaptar a lo que la vida occidental nos permite, que es un periodo vacacional más amplio en el periodo estival y, aunque haga mucho calor, eso no nos quita las ganas de querer visitar nuevos lugares. Todo al final se puede hacer más o menos confortable si se analizan las opciones disponibles y, en Wadi Rum, las hay.

Finalmente lo que encontramos fue un campamento que incluso tenía piscina. Así que no os queremos decir el gustazo que da pegarse un bañito de agua fresquita en pleno desierto y, sobre todo, en un desierto como éste. A lo que unimos el hecho de que éramos los únicos en el lugar, lo que nos permitió estar a nuestras anchas durante las 24 horas que permanecimos en el desierto.

Campamento en Wadi Rum (Jordania)

Eso sí, tan buenas condiciones de alojamiento tenían el inconveniente de estar prácticamente en el límite del área protegida. Ya que dentro de la misma posiblemente no se permiten alojamientos tan acondicionados. Pero, salvando esto, la habitación estaba genial, la comida también y la piscina de lujo.

Comida en el campamento de Wadi Rum (Jordania)

Existe otra alternativa para alojarse dentro del área protegida, que pasa por dormir en el propio pueblo de Wadi Rum. Está en el mismo centro de la reserva y ofrece varias posibilidades en alojamientos modestos. Pero tampoco nos convención como una opción que encajara dentro del plan B que buscábamos. Así que, le dimos esquinazo al romanticismo y nos rendimos ante las comodidades que nos ofrecía Bait Ali Camp…nuestro acomodado campamento.

Piscina en el campamento de Wadi Rum (Jordania)

La excursión en todoterreno por Wadi Rum

Prácticamente todos los resorts, campamentos y alojamientos en el área protegida o los alrededores ofrecen excursiones de algún tipo por el desierto.

Existen opciones a caballo o en camello, pero sin duda la que se realiza en todoterreno es la más popular.

Excursión en todo-terreno por Wadi Rum (Jordania)

El recorrido suele tener una duración de unas horas, siendo las primeras y las últimas del día las más recomendables para adentrase en el desierto. Básicamente para aprovechar la menor insolación y pode disfrutar del amanecer o el anochecer.

Al margen de los circuitos oficiales, ofrecidos por el Centro de Interpretación y los alojamientos beduinos reconocidos por éste, constatamos una oferta alternativa de guías y conductores dispuestos a negociar cualquier tipo de excursión con todo aquel dispuesto.

Por unos 35-40 Dinares Jordanos confirmamos la posibilidad de disponer de los servicios de varios de estos conductores particulares. No hace falta buscar mucho para dar con ellos, porque directamente se acercan en busca de clientes a las puertas de los campamentos. A partir de ahí todo es negociable (horario, duración, paradas, vehículo,…)

Nosotros, un poco por desconfianza y otro poco por considerar que el alojamiento en el que estábamos nos ofrecía guías acreditados, optamos por contratar nuestra excursión a través del campamento.

Por 55 Dinares Jordanos tuvimos una excursión en 4×4 con un conductor que, comenzando a las 6 de la mañana, con las primeras luces, nos permitió disfrutar del desierto de una forma más divertida.

Excursión en todoterreno por Wadi Rum (Jordania)

Subidos en la parte trasera de su vehículo tipo pick-up, tuneado con asientos al aire libre y mantas para hacer más cómodo el trayecto, y circulamos sobre arena de varios colores para conocer algunos de los secretos del Wadi Rum.

Arena de colores en el desierto de Wadi Rum (Jordania)

Pasamos entre enormes paredes de roca arenisca que han quedado como testigos del paso del tiempo. Sus formas y volúmenes son diversos, pero todas tienen en común sus vivos tonos rojizos y el moldeado creado por siglos de erosión. Muros de roca que en algunas zonas, al estar tan próximos unos con otros, ofrecen la oportunidad de aprender cómo suena el eco de tu voz cuando es proyectada sobre el desierto.

Excursión en todoterreno por el desierto de Wadi Rum (Jordania)

Descubrimos algunas cuevas que durante tiempo fueron aprovechadas por beduinos para refugiarse del frío de la noche o del calor del día.

Entrada a una cueva en el desierto de Wadi Rum (Jordania)

Nos sorprendimos al ver enormes grabados de animales sobre las paredes de roca. Aunque nos parecieron más modernos de lo que nos querían hacer creer o lo que conocíamos de otros, como los de Alameleh.

Grabados en las paredes de roca de Wadi Rum (Jordania)

Aprendimos a maquillarnos con el polvo natural obtenido de la arenisca. Su tono encarnado ha servido para resaltar las mejillas más coquetas del desierto.

Polvo rojizo de arenisca utilizado para maquillaje en Wadi Rum (Jordania)

Subimos a algunas de las dunas más altas y hermosas.

Duna de arena en el desierto de Wadi Rum (Jordania)

Y nos divertimos contemplando formaciones curiosas surgidas de fenómenos naturales. Que hoy se mantienen en un delicado equilibrio, pero quien sabe por cuánto tiempo. Porque la naturaleza no se detiene y seguirán transformando este llamativo entorno.

Formación rocosa singular en Wadi Rum (Jordania)

Finalmente, tras cerca de dos horas, emprendimos la vuelta hacia el campamento. A las 8:00 de la mañana el sol ya comenzaba a apretar y era el momento perfecto para desayunar ya de regreso en el campamento.

El recorrido que hicimos no es el tradicional o el más popular entre los visitantes de Wadi Rum. Por lo general los puntos de interés más recomendados incluyen; los cañones de Burrah y Khazali, el Puente de Roca, el cañón de Siq Um Tawaqi con el grabado de T.E. Lawrence, los grabados de Anfashieh y Alameleh o la montaña de los Siete Pilares de la Sabiduría.

Pero el encargado del campamento es lo que nos propuso y aceptamos. Somos muy de salir de lo convencional y, en este caso, no salió mal. Porque además nos pareció que éramos los únicos en el lugar.

Eso sí, tras finalizar la experiencia del todoterreno, los 55 Dinares que nos cobraron nos parecieron mucho. Sobre todo sabiendo que la misma experiencia nos la habían ofrecido fuera del campamento por 20 Dinares menos.

Además, por otro lado está el tema de la tasa por visitar el Centro de Visitantes y el interior del Área Protegida del desierto. El importe es de 5 Dinares para los extranjeros y hay que sumarlos al precio de la excursión.

Cómo llegar y salir a Wadi Rum

Aunque hay autobuses que llegan al Centro de Visitantes desde Áqaba, nosotros optamos por contratar un taxi.

Desde la capital jordana, Amman, parece que la frecuencia de autobuses es mayor (el trayecto dura unas 3,5 horas). Pero desde el paso fronterizo de Wadi Araba, que es desde donde partíamos nosotros, la opción del transporte público colectivo no nos pareció tan apropiada.

Los detalles sobre como “negociamos” el viaje en taxi (40 dinares jordanos) para ir a Wadi Rum  y como llegamos desde la frontera hasta nuestro campamento los podéis encontrar en el artículo “La aventura de cruzar la frontera entre Israel y Jordania“. Un artículo muy recomendable si viajáis por libre.

Sabemos que también hay línea de autobuses desde la estación de Áqaba hacia el desierto. La duración del viaje es de 1 hora aproximadamente, pero tampoco nos lo planteamos como opción. Ya que retrasaba nuestros planes para llegar al campamento.

Por otro lado, para salir de Wadi Rum también optamos por el taxi. Negociamos con el campamento en el que nos alojamos el disponer de conductor para ir hacia Petra, hasta Wadi Musa. Nos costó 50 dinares jordanos por 2 horas de trayecto, contando con un cómodo vehículo solo para nosotros.

La alternativa en transporte público parte desde el ayuntamiento de Rum y el Centro de Visitantes, desde donde salen también autobuses hacia Petra.

Pero si se quiere aprovechar el tiempo, no se quiere depender de horarios de terceros y se dispone de presupuesto, seguimos pensando que la mejor opción es el taxi. Eso sí, visto lo visto, el precio final siempre dependerá de las ganas que tengáis de negociar.

Por último, para aquellos interesados en completar su información, podéis echar un vistazo a la web oficial del Área Protegida de Wadi Rum (aquí) ¡Buen viaje y a disfrutar! 🙂

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