La Habana (Cuba): Lo mejor que ver y hacer en 2 días

La Habana (Cuba) siempre despertó nuestra curiosidad. Motivos de muy diferente índole han argumentado nuestro interés en querer viajar hasta la capital de la República de Cuba. Aunque durante mucho tiempo llegamos a tener cierto reparo en viajar hasta la isla del Caribe, debido principalmente a la situación sociopolítica y la sobreexplotación turística que parecía concentrarse en La Habana. Sin embargo, al final, los pros superaron a los contras y finalmente emprendimos el viaje.

Vistas sobre La Habana Vieja (Cuba)

Su pasado histórico, que unió a Españoles y Cubanos para siempre, su Revolución y un sistema comunista que ha marcado al pasado reciente y el presente del país, su patrimonio cultural, su patrimonio monumental y, en los últimos tiempos, los dispares comentarios (buenos y malos) que nos llegaban de amigos que ya habían pasado por Cuba hicieron inevitable el sentirnos «obligados» a viajar hasta la capital caribeña.

La Habana (Cuba)

Así que emprendimos un viaje hasta Cuba que nos permitió descubrir La Habana en 2 días. La primera jornada dedicada a una visita guiada para no perdernos ningún detalle y la segunda para disfrutar por libre aprovechando la experiencia del día anterior.

Dos días representan el tiempo mínimo necesario para poder conocer de forma básica lo mejor de la ciudad, extraer buenas recomendaciones para descubrir el decadente y agridulce encanto de La Habana y, en conclusión, aprender buenos trucos para vivir la experiencia habanera sin morir en el intento.

La Habana Vieja (Cuba)

Recalcamos lo de decadente encanto porque el ruinoso estado de muchos de sus edificios y el ir y venir de sus clásicos coches americanos crean una ambiente único, que ofrece impresionantes postales y fotografías a cada paso. Pero al mismo tiempo esta decadente imagen, que es seña de identidad de la ciudad, deja al descubierto la realidad en la que viven los cubanos. Generando así ese encanto agridulce que, en ocasiones, te hace sentir ligeramente incómodo. Aunque la amabilidad y la omnipresente sonrisa del los habaneros y habaneros parece querer ocultar cualquier síntoma de dificultad.

La Habana (Cuba)

Lo bueno de viajar a los sitios es justo esto, poder ver en primera persona la realidad del lugar y poder sacar tus propias conclusiones. Pues bien, esa realidad se ve en cada rincón al que se alza la mirada en La Habana y nuestra conclusión es…que La Habana es un destino muy interesante, como bien muestra el recorrido que describimos a continuación. Aunque deseamos a los habaneros que, cuanto antes, puedan vivir un poco mejor.

Visita guiada por La Habana

La Habana es, en sí misma, muchas Habanas. Así que, en función de lo que te interese más ver y vivir, las posibilidades que ofrece la ciudad son muchas.

Nosotros optamos por hacer un recorrido que nos permitiese conocer sus dos caras, la realidad de la ciudad y su realidad paralela asociada al turismo.

Para ello realizamos una visita guiada de un día, nuestro primer día en la ciudad caribeña.

El recorrido de 10 horas planteado nos permitió conocer cuatro de las zonas principales de la ciudad. El antiguo municipio de La Habana está ahora dividido en 6 municipios, de los que nosotros visitamos cuatro de ellos con nuestro recorrido; Plaza de la Revolución (El Vedado), Centro Habana, La Habana Vieja y sus fortificaciones Patrimonio de la Humanidad en Regla (Casablanca).

El Vedado

Puesto que nos alojamos en el Hotel Habana Libre, en el que Fidel Castro estableció su puesto de mando en 1959 para llevar a cabo la Revolución, nuestro recorrido comenzó en Barrio de El Vedado, perteneciente al municipio de Plaza de la Revolución. Este barrio del siglo XIX vivió su máximo esplendor durante el siglo XX y su principal atractivo radica en la arquitectura de los edificios, dominada por una mezcla de estilos art nouveau, art déco y ecléctico, su relación con la antigua mafia estadounidense y su vínculo con La Revolución Cubana.

Por su vínculo con el proceso revolucionario el Hotel Habana Libre es posiblemente el más emblemático de la ciudad. Ahora pertenece a una cadena de hoteles española, pero en su día perteneció a la cadena americana Hilton hasta que en 1960 fue intervenido por la Revolución. Es un establecimiento bastante decente y alojarse ahora en él representa una experiencia revolucionaria, porque no parece haber cambiado mucho desde los años 60. Sus pasillos, habitaciones y, muy especialmente, sus ascensores muestran ese aspecto añejo que se mantiene en pie a base de improvisadas reparaciones con lo que se tiene a mano (en parte puede que sea por el embargo al que está sometida Cuba).

Muy cerca se encuentra otro hotel de referencia en la ciudad, el Hotel Nacional de Cuba. Un establecimiento de lujo, de estilo clásico, con más de 80 años de historia, declarado Monumento Nacional y Memoria del Mundo por la UNESCO. Por él han pasado infinidad de personalidades, famosos, celebridades de talla internacional e incluso, según se cuenta, la mafia. También ha sido escenario de películas y, aunque el precio de sus habitaciones no es apto para todos los públicos, es posible visitar su interior y merece la pena acercarse a su Bar-Galería y tomar un café en su terraza, disfrutando de buenas vistas sobre su jardín, el Malecón Habanero y el mar Caribe.

Un tercer hotel muy popular en la zona, a medio camino entre los dos anteriores, es el Hotel Capri. Se trata de uno de los numerosos edificios de corte modernista de los años 50 que se pueden ver en El Vedado, pero con la particularidad de que este fue propiedad de la mafia mientras que la isla de Cuba estuvo en manos de los americanos. Las estupendas vistas de su azotea hacia el mar y parte de la ciudad han sido escenario de algunas famosas películas, como «El Padrino» de Francis Ford Coppola.

Vistas de El Vedado desde Plaza de la Revolución (La Habana)

La ruta la seguimos cogiendo, en la Calle Vapor esquina con Calle Infanta un Taxi Rutero en dirección a la Plaza de la Revolución (a 2,5 km). Este tipo de transporte público pertenece a la Agencia de Taxis del Estado. El precio del taxi rutero fue de 5 Pesos Cubanos (unos 20 céntimos de Peso Convertible CUC o USD al cambio) por persona. Muy barato.

Taxi rutero en La Habana (Cuba)

Los taxis ruteros permiten ahorrar dinero en la carrera al compartir el vehículo con otros pasajeros interesados en viajar en la misma dirección. Una vez en la parada de taxis, simplemente hay que preguntar cuál va a nuestro destino de interés y esperar la vez para subir el taxi.

La Plaza de la Revolución es una de las más grandes del mundo y es orgullo nacional. Es uno de los puntos más fotografiados, gracias a la imagen gigante de un icono revolucionario, el Che Guevara, y la mítica frase de «Hasta la victoria siempre» que decora la fachada del Ministerio del Interior. En la fachada del Ministerio de Comunicaciones se representa la imagen de otro icono revolucionario, Camilo Cienfuegos. Ambos iconos, junto a Fidel Castro, son los máximos exponentes de la Revolución Cuba.

Plaza de la Revolución (La Habana)

Frente a esta imágen, en el otro lado de la plaza, se encuentra el Monumento Memorial José Martí. Un pensador y poeta reconocido por el pueblo cubano como héroe nacional y revolucionario. El elemento más llamativo del monumento es su mirador de piedra con 129 metros de altura y forma de estrella, que ofrece estupendas vistas sobre la plaza y los diferentes barrios de la ciudad. Precio de la entrada de 1, 2 y 3 CUC, dependiendo de si se quieren visitar los exteriores del monumento, visitar su museo o subir al mirador.

Monumento Memorial José Martí (La Habana)

La Plaza de la Revolución, en el Memorial en particular, fue el lugar elegido por los cubanos para despedirse y rendir honores a Fidel Castro en su fallecimiento en 2016. Esta plaza también fue el lugar desde el que Fidel se dirigía al pueblo, y al mundo en general, con sus extensos discursos de horas.

Plaza de la Revolución (La Habana)

La Plaza es parada de muchos de los populares coches antiguos característicos de La Habana. Obras de arte sobre ruedas de los años 50 que, a base de ingenio, se han mantenido milagrosamente funcionando hasta hoy. En sus orígenes fueron de uso partícular, pero ahora se han reconvertido en taxis privados para hacer circuitos turísticos por la ciudad. Entre los más populares se encuentran el Cadillac Eldorado, el Pontiac Chieftain, el Studebacker Champion, el Chevrolet Impala o el Buick Super. Una carrera en estas reliquias, capotadas o descapotadas de colores llamativos, puede ir de 30 a 60 CUC, dependiendo de la duración, el recorrido y el número de pasajeros. Precios solo al alcance de los turistas.

Parada de coches clásicos juntos a Plaza de la Revolución (La Habana)

Centro Habana

Muy cerca de la Plaza de la Revolución se encuentra la Terminal de Ómnibus Nacionales o, lo que es lo mismo, la estación de autobuses. Así que, en lugar de dejarnos una pasta en un coche antiguo, optamos por el Ómnibus P12 (40 céntimos de Peso Cubano / 0,016 céntimos de CUC/USD al cambio) para dirigirnos a nuestra siguiente parada; El Parque de La Santa Varela (o Parque de la Fraternidad). Que sería nuestro punto de entrada al municipio de Centro Habana.

Terminal de Ómnibus Nacionales (La Habana)

En el entorno de esta plaza se encuentra otro edificio singular, la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Su singularidad radica en un estilo arquitectónico gótico único en la ciudad.

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (La Habana)

Desde este punto nos adentramos paseando en los Concejos de Dragones y Colón, muy modestos e interesantes para conocer la realidad cubana, que limitan con el popular Barrio de Chinatown. Un buen barrio también para conocer el día a día habanero. Sus casas, sus comercios, sus cafeterías y, en general, lugares frecuentados básicamente por habaneros y no tan turísticos como los espacios del centro histórico.

El deterioro de los edificios da la sensación de que todo puede venirse abajo en cualquier momento. La suciedad y el deterioro acumulado durante décadas ha uniformado el color de las fachadas, sobre las que se parapetan tendederos de ropa improvisados y marañas de cables entrelazados que llevan la luz y el teléfono allí donde se lo puedan permitir.

Concejo Popular Dragones en La Habana (Cuba)

Como no podía ser de otra forma, el origen de este Barrio Chino viene de la población china que se asentó en esta parte de la ciudad. Fueron especialmente numerosos durante el siglo XIX y XX, hasta que se impuso la Revolución y muchos migraron a Estados Unidos.

Barrio Chino en La Habana (Cuba)

La principal entrada al barrio de Chinatown está decorada con el «Pórtico de la Amistad» (C/ Dragones). Un regalo del gobierno chino inaugurado en 1999. Un detalle entre colegas comunistas ¿No?

Pórtico de la Amistad en el Chinatown (La Habana)

La verdad es que durante nuestro paso por la ciudad no vimos ni un solo chino, por lo que entendemos que su población actual es bastante reducida o nula ya.

Frutería en Centro Habana (La Habana)

La Agencia Cubana de Rap (C/ Zanja / Gervacio y Escobar) es otro de los lugares que nos llamaron la atención de Chinatown. Un organismo subsidiario del Instituto Cubano de la Música, bajo la batuta del Gobierno, dedicado a promocionar el género musical del Hip Hop.

Agencia Cubana de Rap (La Habana)

Comer o tomar algo en esta parte de la ciudad es muy, pero que muy barato. Básicamente porque es una zona en la que los negocios existentes, comercios, bares y establecimientos de comida preparada, tienen principalmente clientela local. Es decir, la presencia de extranjeros o turistas es sensiblemente inferior que en los barrios anexos de Habana Vieja y El Vedado.

Es sin duda un buen lugar para conocer la realidad local y constatar que como los cubanos, con muy poco, parecen ser felices. Aunque no deja de ser una sensación aparente, que muy posiblemente cambiaría si tuvieran a mano todo lo que los que viajamos a la isla aparentamos tener en nuestros países de origen.

El estado de los edificios de Centro Habana, la suciedad de las calles y la limitación de productos de primera necesidad en las tiendas contrasta con la sempiterna sonrisa de los habaneros y las habaneras.

Supermercado en La Habana (Cuba)

En Centro Habana también se encuentra la antigua Fábrica Tabaquera Partagás (C/ Industria esquina C/Dragones), que cuenta con la tienda de cigarros-puros Habanos más famosa del mundo. Ahora la nueva fábrica se encuentra reubicada en la Calle San Carlos, junto con la Fábrica de Romeo y Julieta, en el Concejo Pueblo Nuevo de Centro Habana.

El Habano es un producto milagroso en La Habana, porque todos los habaneros dicen tener un familiar o un amigo muy próximo que nos puede conseguir puros a mejor precio que en las tiendas oficiales (casas de tabaco). Es decir, hay mucha picaresca entorno al icónico habano cubano. Así que no hay que fiarse, porque prácticamente en el 99% de las ocasiones se vende gato por liebre fuera de los establecimientos oficiales (fábricas y casas de tabaco).

La Habana Vieja

La fábrica de tabacos nos deja a puertas del municipio de La Habana más popular y turístico, La Habana Vieja.

Representa la parte mejor conservada de la ciudad, gracias en gran medida a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Algo que por un lado garantiza su conservación, pero también la convierte un poco en una especie de «parque temático» de edificios que conservan su fachada exterior pero no mantienen ninguna vida interior.

Para conocer la Habana Vieja el recorrido a realizar se basa en visitar sus cuatro plazas principales; Plaza de Armas, Plaza de San Francisco, Plaza Vieja y Plaza de la Catedral.

La frontera de acceso a la Habana Vieja se encuentra en el Paseo de Martí y Paseo del Prado.

Paseo del Pradro (La Habana)

Aquí encontramos muchos edificios monumentales, entre los que destaca el Capitolio. Una construcción de 1929 que recuerda mucho al emblemático Capitolio de Estados Unidos. Nosotros lo encontramos en obras, destinadas a convertirlo en sede del Parlamento cubano, y no lo pudimos visitar.

Capitolio (La Habana)

En el mismo entorno se encuentran varias antiguas Casas Regionales Españolas, o Centros Españoles, que son un testimonio de la época más próspera económicamente hablando de los españoles en Cuba.

Paseo Martí y Capitolio en La Habana (Cuba)

Construidos principalmente entre finales del siglo XIX y principios del XX, fueron lugares de integración de los nacidos en España con los cubanos. Para lo que acogieron diferentes e importantes funciones sociales y culturales para favorecer esa integración. En su construcción no se escatimó en gastos, hasta el punto que parecía existir cierta competencia entre los edificios para hacerse destacar entre los diferentes centros. Como bien se puede ver en la actualidad, ya que muchos han llegado hasta nuestros días.

Centro Gallego en La Habana (Cuba)

Especialmente destacan el Centro Gallego, que actualmente acoge al Gran Teatro de La Habana, el Centro Asturiano, que ahora acoge algunos de los mejores restaurantes de la ciudad, y la Casa de Canarias por ser uno de nuestros restaurantes favoritos de la ciudad actualmente (ver dónde comer en La Habana).

El Paseo del Prado es un agradable bulevar que, a la vez que establece el límite de La Habana Vieja con Centro Habana, comunica con el Malecón y la Bahía de La Habana. Sus edificios antiguos monumentales, en diferentes estados de conservación, y el ir y venir de gente y coches antiguos «transportan» al paseante hasta otra época pasada.

En el paseo habitan ocho Leones de bronce, símbolo de la ciudad, construidos con el bronce de los cañones de las antiguas fortalezas que protegían la bahía, durante el periodo colonial español, de los ataques de piratas e invitados no deseados llegados por mar.

El Paseo del Prado comienza a la altura del Parque Central, cuyo centro preside una estatua a José Martí (escritor y político cubano, fundador del partido Revolucionario). Cruzando este parque se llega al Gran Hotel Kempinski, que representa una curiosa incursión de la oferta turística del perfil más capitalista en un país de corte comunista. Ya que es un hotel de cinco estrellas que alberga tiendas de lujo de grandes marcas.

Prácticamente al lado de este hotel se encuentra otro lugar icónico de la ciudad, El Floridita. El bar restaurante que popularizó el mítico escritor y periodista americano Ernest Hemingway durante el tiempo que vivió en La Habana, que visitaba el lugar con asiduidad para saborear su famoso coctel daiquiri.

El Floridita (La Habana)

Una estatua de Hemingway junto a la barra del local le rinde tributo. Pero si levantase la cabeza dudamos mucho que volviera a frecuentarlo con asiduidad, porque ahora está invadido por turistas, que se agolpan en el interior para sacarse un preciado selfie que subir a redes sociales, y los únicos cubanos que puedes ver en el establecimiento son los camareros. ¿Cuál es el precio del daiquiri? !6 CUC¡ (unos 5,4€) Muy caro si se compara con el precio de la vida en la ciudad (unos 20 € es el sueldo medio al mes). Así que básicamente es una máquina de hacer dinero con los turistas. Pero es inevitable visitarlo, debido a su fama. Por él han pasado infinidad de famosos de ambos lados del Atlántico.

Desde este punto se accede a la parte mejor conservada de la ciudad, con infinidad de casas coloniales y edificios monumentales. Muchos de ellos convertidos en casas de huéspedes o alojamientos, otros muchos convertidos en museos y otros tantos en establecimientos de restauración, venta de artesanía, de productos locales, como los famosos habanos o el ron cubano, y los típicos souvenires.

Museo de la Farmacia Habanera (La Habana)

Siguiendo nuestra ruta nos dirigimos hacia la primera plaza de nuestro recorrido por esta parte de la ciudad, pero antes nos topamos con otro bar mítico de La Habana. La Bodeguita del Medio (Calle Empedrado). Otro establecimiento también popularizado por Hemingway, pero en este caso para disfrutar de sus populares mojitos.

Hemingway escribió en sus paredes una frase que ha pasado a la posteridad, en reconocimiento a la Bodeguita y el Floridita; «Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquiri en El Floridita».

Ahora el lugar, también abarrotado de turistas únicamente, está repleto de pintadas en sus paredes hechas por todos aquellos que han querido seguir los pasos del famoso escritor. ¿Cuánto vale un mojito en La Bodeguita? 6 CUC también. Mucho más de lo que cuesta en cualquier otro bar no masificado por turistas y de lo que, seguramente, habría estado dispuesto a pagar Ernest si siguiera su vida de bares en la actualidad.

La Bodeguita del Medio (La Habana)

El interior del local es muy reducido y lo mejor del lugar es el buen ambiente que hay en la calle, gracias a la música y el ron de los mojitos que animan el público en general.

Al final de la calle Empedrado, la de la Bodeguita, se encuentra la primera plaza. La Plaza de la Catedral. En ella destaca la Catedral de La Habana, que data del siglo XVIII y representa uno de los mejores ejemplos de la arquitectura barroca en la ciudad. En la misma plaza hay varios edificios monumentales interesantes.

Plaza de la Catedral (La Habana)

Buenos ejemplos son el Palacio del Conde de Lombillo, una antigua casona colonial con bonitos soportales (en una de sus columnas se apoya una estatua del bailarín español Antonio Gades, reconocido comunista y marido de Pepa Flores – Marisol -), o Palacio de los Marqueses de Aguas Claras, un bonito edificio barroco con un bonito patio andaluz que ahora acoge un restaurante con música cubana en directo bajo su estupenda balconada.

Música en vivo en Palacio de los Marqueses de Aguas Claras (La Habana)

Desde aquí seguimos hacia la Plaza de Armas, la más antigua de la ciudad (s. XVI).

En ella se encuentra el Palacio de los Capitanes Generales, cuyo nombre viene de ser la residencia de los 65 capitanes generales destinados por España para gobernar Cuba durante el periodo colonial. Ahora es el Museo de la Ciudad y llama la atención el suelo de madera de la calle frente a su fachada principal. Que al ser menos ruidoso que el empedrado, tenía la función de amortiguar el sonido de los carruajes para favorecer el descanso de los habitantes del palacio.

Palacio de los Capitanes Generales (La Habana)

Esta plaza también da acceso al Castillo de la Real Fuerza. Una antigua fortaleza del siglo XVI con foso destinada a defender la bahía y que, junto al conjunto de fortificaciones de la ciudad, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su torre fue coronada con una famosa veleta de bronce, llamada la Giraldilla, que es símbolo de la ciudad y que, si te gusta el ron, habrás podido ver en la etiqueta del ron Havana Club.

La Habana Vieja (Cuba)

Desde la Plaza de Armas se puede acceder a la cercana Calle Mercaderes. Una magnífica reconstrucción de la colorida calle empedrada original del siglo XVIII, que acoge numerosos hoteles, restaurantes, tiendas, museos y centros sociales. Muy frecuentada por turistas, siempre está animada por música en directo.

El Hotel Ambos Mundos (Calle Obispo 53), en él se alojó Hemingway durante su estancia en la ciudad y conserva su habitación como museo, tiene una magnífica azotea con restaurante que ofrece buenas vistas sobre la calle Mercaderes, la calle Obispos y el centro de la Habana Vieja.

Por cierto, para aquellos que busquen puros habanos, en el número 120 de la Calle Mercaderes hay una Tienda del Habano. Un establecimiento oficial en el que poder comprar el típico cigarro-puro original. Es mucho más caro que el tabaco de imitación que los jineteros ofrecen de estraperlo en el mercado negro, pero la diferencia en calidad es notable.

Calle Empedrado en La Habana Vieja (Cuba)

Esta calle nos llevó hasta la tercera plaza, la Plaza Vieja. Representa un cambio estético significativo con respecto a las plazas anteriores, imperando un estilo arquitectónico art Nouveau. Ha sufrido numerosas modificaciones, que se exponen en paneles explicativos en la propia plaza, y su antiguo uso militar o, posteriormente, como mercado ha pasado a acoger numerosos bares y restaurantes.

Plaza Vieja (La Habana)

Desde la Plaza Vieja nos dirigimos a la última plaza de nuestro recorrido por La Habana Vieja, La Plaza de San Francisco de Asís. Una plaza colonial junto al puerto de la ciudad que recibía a los barcos que de la ruta de las Índias. Ahora llegan barcos de turistas y, gracias a la conveniente restauración de finales de los 90 , ahora se puede disfrutar en ella de su bonita fuente de mármol, del antiguo Convento de San Francisco de Asís, del edificio de la Lonja o el Museo del Ron (7 cuc).

Seguidamente nos adentramos en el Barrio de Belén, o Consejo de Belén, para conocer la otra cara de La Habana Vieja, a la que no ha podido llegar el esfuerzo de restauración por ser Patrimonio de la Humanidad a las fachadas de muchos de sus edificios coloniales de los siglos XVII y XVIII. Pero que, a diferencia de la parte sí restaurada, en este barrio sí que hay vida local en sus casas. Se asemeja a las calles del barrio chino, transitadas principalmente por cubanos y en la que todo es mucho más modesto y descuidado.

Gimnasio de Boxeo en Belén (La Habana)

Aquí lo bares están frecuentados principalmente por habaneros y en ellos se sirve cerveza local sin pasteurizar (Tínima, Polar o Bruja) a precios populares (10 pesos cubanos, equivalentes a unos 0,42 cuc), aptos para el bolsillo local. Siendo posible tomar algo mientras se mantiene conversación con un cubano que rápido te puede contar su vida, no siempre fácil, como haber sido deportado de Estados Unidos, tras muchos años viviendo allí sin papeles, y encontrarse de vuelta en La Habana sintiéndote como un extraño (caso real). En fin, el Barrio de Belén puede ser una buena cura de realidad después de visitar La Habana más turística.

Bar en el Barrio de Belén (La Habana)

Casablanca

Tras gastar suelas por Belén nos dirigimos hacia la Terminal de Ferris (Ave. del Puerto) para coger una lancha por 10 centavos de Peso Cubano (unos 0,004 céntimos de cuc al cambio) con dirección al Barrio de Casablanca, perteneciente al municipio de Regal, al otro lado de la Bahía.

Lancha en la Bahía de La Habana (Cuba)

El trayecto en lancha lleva pocos minutos y, una vez en Casablanca, callejeando colina arriba llegamos hasta el Cristo de La Habana. Una estatua en mármol de Carraca con 20 metros de altura y 320 tonelas que mira hacia la bahía y la Habana Vieja. A sus pies hay un estupendo mirador con buenas vista para disfrutar de la ciudad desde la distancia.

Cristo de La Habana (Cuba)

No muy lejos se encuentra la Cabaña de Che Guevara (6 cuc), que algunos dicen que fue la primera casa en la que vivió Che al llegar a La Habana durante la Revolución, aunque parece ser que no hay ningún documento que lo confirme oficialmente. Ahora es un museo y un centro cultural. Optamos por no visitarla y conformarnos con las vistas desde su emplazamiento, que ya merecen la pena por si solas.

Vistas de la Bahía de La Habana desde Casablanca (Cuba)

Continuamos nuestro recorrido a pie por la calle Arret de Los Cocos para llegar hasta el Museo Histórico Militar al aire libre. Una exposición de armamento descatalogado vinculado a diferentes episodios de relevancia histórica para los cubanos. Se pueden ver una amplia exposición de carros y aviones de combate, lanzamisiles o cañones a lo largo de un paseo que explica su procedencia. En su mayoría este armamento está asociado a diferentes intervenciones del ejército cubano en África. Pero también hay algunas réplicas de un importante episodio histórico que implicó a Cuba con la extinta Unión Soviética, como aliado, y los Estados Unidos como enemigo supremo. Se exhiben discursos, frases para la memoria y réplicas de proyectiles de «La Crisis de los Misiles» que, durante la «Guerra Fría«, casi termina en un conflicto nuclear de consecuencias desastrosas. Así que representa una curiosa experiencia para conocer la versión de una de las partes involucrada en este episodio histórico que estuvo a punto de cambiar el mundo (para mal).

Museo Miliar al Aire Libre (La Habana)

Prácticamente al lado, con vistas privilegiadas sobre el canal de entrada a la Bahía de la Habana, se encuentra la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Es el lugar donde todos los días a las 9 de la noche tiene lugar la tradicional «Ceremonia del Cañonazo«, ahora convertida en un espectáculo turístico, que mantiene activa casi de forma ininterrumpida desde el siglo XVII una tradición que servía de aviso para comunicar el cierre de la muralla que protegía la Habana hasta el amanecer durante el periodo colonial español. Como estrategia de defensa ante piratas y corsarios enemigos.

En la actualidad la ceremonia se lleva a cabo por varios jóvenes vestidos con trajes de época que, acompañados por un tamborilero, realizan un pequeño paseíllo y discurso para poner al personal en situación antes de realizar el tradicional cañonazo de las 9 que se puede escuchar por toda la bahía y la Habana Vieja si se está pendiente. La entrada cuesta 8 CUC (7 € apróx.) y, puesto que ya ha pasado a ser un evento excesivamente turístico, optamos por no entrar a verlo y seguir ruta hasta la última parada de nuestro recorrido.

Vistas de la Bahía de la Habana (Cuba)

Esta última parada fue el Castillo de los Tres Reyes del Morro, otra de la joyas del periodo colonial que forma parte del Sistema de Fortalezas de La Habana declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de un castillo del siglo XVI con unas vistas fabulosas sobre el litoral del mar Caribe, la bahía y el Malecón de la Habana. Motivo por el que es frecuentado por muchos cubanos y viajeros para disfrutar de la Puesta de Sol desde las murallas de Punta del Morro. Este espectáculo natural es gratuito y ofrece una panorámica privilegiada para poder fotografiar La Habana con las últimas luces del atardecer.

Puesta de sol desde el Castillo de los Tres Reyes del Morro (La Habana)

Tras disfrutar de las vistas, ya entrada la noche, tocaba regresar a nuestro hotel en el Vedado. Desde el Castillo se puede regresar a La Habana Vieja cruzando el Túnel bajo la Bahía de la Habana en transporte público. Hay una parada de Ómnibus junto antes del peaje de entrada al túnel, donde tienen su parada los autobuses P11, A95 y A58 que llevan hasta la Universidad o sus alrededores en el Vedado. Hay que tener paciencia, porque pasan con una frecuencia difícil de entender, pero pasan. Así que, tras una espera de cerca de 45 minutos, tomamos el P11 y en cuestión de unos 30 minutos ya estábamos de vuelta en nuestro hotel por muy poco dinero. También está la opción de volver en taxi desde el castillo, pero no son muchos los que hay y el precio de la carrera es caro.

Y de esta forma concluimos un estupendo y completo día por lo mejor de las dos Habanas, la turística y la menos turística. Una jornada completa en la que nos guió y acompañó un buen guía local. Un español que lleva casi una década en la isla, que se siente ya como un cubano más y que conoce La Habana como la palma de su mano. Su nombre es David y contar con él garantiza poder disfrutar de La Habana, y Cuba en general, de una forma interesante, diferente y amena (contactar «aquí«).

Visita por libre en La Habana

La interesante visita guiada del día anterior nos permitió enfocar nuestro segundo día en la ciudad de una forma muy provechosa, que destinamos a conocer por libre algo más en profundidad aquellos lugares que más nos llamaron la atención el primer día. Así como otros que nos quedaban pendientes.

Regresamos a los barrios de Chinatown y Belén para empaparnos nuevamente del ambiente real de la ciudad.

Habana Vieja (Cuba)

Esta experiencia por libre nos permitió constatar qué son y cómo actúan los populares jineteros. Se trata de buscavidas locales, hay decenas de ellos por la ciudad, que te asaltan continuamente para ofrecer principalmente tabaco ilegal. Es cierto, como indicábamos con anterioridad, que el tabaco de los jineteros es más barato, pero también su calidad es mala o muy mala. Lo pudimos constatar al comprar un par de puros en tienda oficial y luego compararlos con los equivalentes que ofrecían los jineteros. Nada que ver.

Carnicería en La Habana (Cuba)

Durante la visita guiada del día anterior, al ir acompañados, no se nos acercó ninguno. Pero visitando a nuestro aire la ciudad el goteo de amables, pero liantes, jineteros fue constante. Así que hay que desarrollar buenas dosis de paciencia para no alterarse con su insistencia. Siendo conscientes de que simplemente lo que intentan es buscarse la vida y, aunque resultan en ocasiones muy pesados, nunca generan situaciones violentas o comprometen la seguridad de la gente.

La Habana (Cuba)

Aprovechamos también el segundo día para hacer algunas compras de productos típicos locales, entre los que no faltaron pinturas, ron, puros, postales y algún imán.

Dejamos para el final del segundo día el recorrer a pie uno de los lugares más icónico de la ciudad, el famoso Malecón de La Habana.

Se trata de un extenso paseo marítimo aprovechando una larga avenida de varios carriles, que está defendida del mar por un muro de 8 kilómetros de longitud. Un lugar que los cubanos frecuentan al atardecer para pasear, pescar, sentarse a conversar y bañarse. Aunque esto último está totalmente prohibido por el riesgo que supone.

Malecón de La Habana (Cuba)

No lo recorrimos entero, pero sí lo suficiente para constatar por qué los habaneros y habaneras están tan orgullosos de su Malecón. Entendimos que es como un alargado club social que congrega a varias generaciones de cubanos para compartir su día a día de una forma económica, por no decir gratis, pero espectacular. Gracias también a los magníficos atardeceres que ofrece el Malecón Habanero.

Entorno del Malecón Habanero (Cuba)

Ofrece sin duda otra de las imágenes más típicas de la ciudad, el Malecón a un lado, edificios antiguos a otro y coches clásicos arriba y abajo de la avenida. Aunque también choca, en contraposición, el aspecto de muchos de los edificios en las proximidades de la avenida.

Entorno del Malecón Habanero (Cuba)

Nuestro paseo por el Malecón fue sin duda una buena forma de terminar nuestro recorrido por lo mejor que ver y hacer en La Habana. Que luego quisimos celebrar tomando algo por la noche en uno de los locales más populares de la vida nocturna de la ciudad, La Zorra y el Cuervo (Calle 23 e/ N y O), en el Vedado. Es un referente en la agenda musical cubana, pero finalmente no llegamos a entrar, porque nos enganchamos a la música cubana en vivo de la terraza del garito de al lado, que era gratis. 🙂

La Zorra y El Cuervo (La Habana)

De esta forma, agotados pero contentos, dimos por finalizado nuestro viaje para conocer lo mejor de La Habana en dos días.

Dónde comer en La Habana

Hay una gran oferta de lugares en los que comer bien y barato en la ciudad, pero los Paladares y los restaurantes de algunos antiguos Centros Españoles son lugares imprescindibles para degustar buena comida cubana y caribeña.

En nuestro artículo sobre «Dónde comer bien y barato en La Habana» podéis encontrar buenas recomendaciones.

Cómo llegar a La Habana

La puerta de entrada principal a Cuba es el Aeropuerto Internacional José Martí, que se encuentra a unos 20 kilómetros del centro de la ciudad.

Puesto que no hay servicio de autobuses, salvo que llegues en un viaje organizado, la mejor forma para ir del Aeropuerto José Martí a La Habana es el taxi.

Aeropuerto Internacional José Martí (Cuba)

El desplazamiento en taxi entre el aeropuerto y la Vieja Habana sale por unos 30 CUC (unos 27€ al cambio). 25 CUC si el destino es El Vedado.

Conclusión

Si has llegado leyendo hasta aquí, cosa que agradecemos, entendemos que hemos conseguido despertar tu atención e interés sobre La Habana.

Si es así, como conclusión de nuestra experiencia sobre la ciudad, finalizamos este post confirmando que merece la pena conocerla y, sobre todo, perderse por sus calles menos turísticas. Aunque hay que acercarse a ella entendiendo la realidad en la que se desenvuelve, alejándose en la medida de lo posible del maquillaje turístico que tapa sus imperfecciones.

En su cara menos cuidada está la verdadera Habana que merece ser conocida y, por muchos jineteros que haya y por mucho que en ocasiones te hagan sentir como «dinero con patas», no hay que tener miedo a perderse por ella. Es totalmente segura, aunque siempre es bueno contar con el apoyo inicial de un guía local para sacar el mejor provecho de la experiencia habanera desde el primer minuto.

¡Buen viaje y a disfrutar!

Comentarios

  • David Jorda Coll
    30 octubre, 2019 17:24

    Excelente trabajo

  • 1 noviembre, 2019 12:42

    Gracias,. David.
    Tú tienes bastante culpa también
    ¡A disfrutar!

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