Viaje a Jerusalén: Qué ver y hacer en la ciudad sagrada

Jerusalén es una de las ciudades del mundo que más nos ha impresionado conocer. En gran medida porque, a lo largo de sus más de 3000 años de historia, desde que la fundara el rey David allá por el 1004 a.c., esta ciudad sagrada para musulmanes, judíos y cristianos ha vivido entre sus muros muchos de los acontecimientos más relevantes de la historia de la humanidad y, aun hoy, sigue levantando todo tipo de sentimientos entre sus habitantes y los cientos de visitantes que anualmente se adentran en sus antiguas dominios.

Ciudad Vieja de Jerusalén

Tras nuestro paso por esta ciudad milenaria constatamos que, a pesar de que los siglos pasen y pesen sobre sus cimientos, se trata de un destino que es imposible que deje indiferente a nadie. Su historia y su vínculo con las tres grandes religiones sorprende al visitante desde el primer momento. Al igual que lo hace el descubrir que se trata de una urbe que busca también modernizarse a la vez que mantiene las tradiciones religiosas de su Ciudad Vieja.

Ciudad Viejas de Jerusalén

Jerusalén conmueve, apasiona, fascina y a la vez sorprende. Llama la atención ver como, en un espacio tan pequeño como el de su centro histórico, conviven desde la antigüedad tres de las grandes culturas del planeta y que esa convivencia parece pender de un hilo. Hay una calma tensa que lo inunda todo y con la que todos conviven, pero que se mantiene ajena para muchos de los viajeros que se desplazan hasta este lugar santo. Que resulta ser uno de los lugares más convulsos del planeta.

Ciudad Viejas de Jerusalén

Los hebreos la denominan la “Ciudad de Paz” y los musulmanes “Ciudad Santa”. Nosotros buscábamos con nuestro viaje conocer ambas, así  como su marcada mezcla étnica, cultural y religiosa. Queríamos dejar de verla a través de la pantalla de televisión  y sentir todo lo que transmite en primera persona. Algo que finalmente conseguimos durante nuestro Viaje por Oriente Medio, que tuvo en Jerusalén una de sus paradas obligadas más emocionantes.

El resultado de nuestra experiencia fue totalmente satisfactorio. Hasta el punto de recomendar que, al menos una vez en la vida, se visite este lugar santo de las Montañas de Judea. Porque la experiencia merece mucho la pena.

¿Qué ver y hacer en Jerusalén?

Al tratarse de una ciudad milenaria con un vínculo tan estrecho con tres de los cultos más seguidos del planeta, Jerusalén goza de un extraordinario patrimonio y una riqueza sociocultural muy basada en las tradiciones religiosas. Pero esto no merma sus ganas de evolucionar y convertirse en una ciudad contemporánea, aunque ello en ocasiones parezca que choca con los movimientos más ortodoxos de la ciudad.

Por ello su visita permite conocer muchas de sus múltiples caras y, de nuestro viaje de 3 días a Jerusalén, aquí exponemos nuestros imprescindibles a no perderse en la que dicen es la ciudad tres veces santa.

La Puerta de Damasco y la Muralla

La vetusta muralla de Jerusalén fue ordenada construir por Solimán el Magnífico y su perfil actual muestra los límites de la Ciudad Vieja.

Para acceder a su interior hay 8 puertas de entrada y, de entre todas ellas, la más famosa es la Puerta de Damasco. Bajo su arco de piedra cruzan a diario decenas de personas, que se adentran de lleno en un laberinto de calles estrechas repletas de comerciantes, turistas, religiosos, policías y locales. Es el comienzo del zoco árabe de la Ciudad Vieja, un enjambre de callejuelas en donde la artesanía, las especias, los cafés con narguiles, los restaurantes populares y el comercio más tradicional dan vida, color y olor al centro histórico.

Puerta de Damasco y Muralla de Jerusalén

Es un buen punto de partida para conocer el antiguo Jerusalén, declarado desde 1981 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los Barrios Históricos

Antes de adentrarse en el patrimonio religioso de la ciudad, merece la pena callejear y “perderse” por los distintos barrios del casco antiguo. Cada uno de ellos tiene sus particularidades y señas de identidad, que se ven en los detalles de sus casas y en el ambiente que envuelve sus calles.

Son cuatro barrios históricos; el cristiano, el musulmán, el judío y el armenio. Y todos ellos son responsables de la amalgama cultural y social que se puede ver en la vieja Jerusalén.

Ciudad Vieja de Jerusalén

Como curiosidad, recorriendo su entramado, choca ver el gran número de cámaras que controlan los recovecos de las sinuosas calles y los diferentes niveles de seguridad de cada barrio. Es como un “Gran Hermano” que controla todo lo que ocurre a intramuros y que tiene su explicación en el conflicto latente en el que vive la ciudad.

La Vía Dolorosa

Esta calle del casco viejo marca el camino que hizo Cristo hacia su crucifixión, por lo que es un recorrido obligado para los cristianos. Aunque, curiosamente, cruza por el barrio musulmán.

Comienza en las proximidades de la Puerta de los Leones y llega hasta la Iglesia del Santo Sepulcro. Sus 600 metros de distancia están marcados por las 15 paradas del Viacrucis, que algunos peregrinos recorren cargados con la cruz de madera para revivir el escarmiento que dicen padeció Jesús.

Vía Dolorosa en Jerusalén

Durante la Semana Santa de los cristianos esta vía es un punto protagonista de sus celebraciones. Pero incluso en agosto vimos que su recorrido estaba muy transitado por grupos de turistas, que bloquean las estrechas calles del centro para conocer de boca de sus guías lo que representa cada una de las paradas del viacrucis.

A partir de la parada número V te puedes hacer a la idea de lo que supone ir con una cruz a cuestas por las estrechas calles de Jerusalén. Un auténtico castigo, sin lugar a dudas.

La Iglesia del Santo Sepulcro

Situada en pleno barrio cristiano, fue construida por el emperador romano Constantino I y representa el lugar más santo para el cristianismo. En su interior continúan las restantes paradas del Viacrucis hasta la crucifixión de Jesucristo, su entierro y su resurrección. Es decir, la basílica se levanta sobre los puntos clave de la historia religiosa del cristianismo. Algo que explica que en su interior se ubiquen hasta siete comunidades cristianas con sus correspondientes capillas.

Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén

Una vez dentro se respira un ambiente de auténtico fervor religioso, originado por las celebraciones diarias de las distintas corrientes de fe que se reparten en el templo.

Es difícil evitar la tentación de dejarse llevar y repetir algunos de los ritos que practican sus feligreses, como el de pasar una prenda o un recuerdo de algún ser querido por la piedra en la que Jesucristo fue ungido. Se encuentra nada más entrar en la iglesia.

Interior de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén

Imprescindible visitar la tumba en la que fue sepultado Jesucristo. Se encuentra en una capilla en el centro del templo, que está custodiada por un religioso ortodoxo y cuyo acceso siempre acumula colas de gente para adentrarse en un estrecho habitáculo. Saber el gran significado religioso que tiene para parte de la humanidad hace que su visita impacte aún más.

El Muro de las Lamentaciones

Esta robusta pared de roca, que soportaba al ya desaparecido Templo del Rey Salomón, es el lugar santo para los Judíos. Durante siglos se han presentado frente a él para realizar sus plegarias, en un ritual que deja sorprendido a toda persona ajena al culto que visita el lugar.

El acceso a la Plaza del Muro Occidental (Western Wall Plaza), desde donde se pueden ver 58 metros de los 488 que limitan con la explanada de oraciones, está fuertemente vigilado por la policía hebrea. Detectores de metales y férreos controles de bolsas de viaje o mochilas son el paso previo para llegar al Muro.

Plaza del Muro Occidental (Viejo Jerusalén)

Es posible acceder a las zonas de oración, mujeres y hombres por separado, pero con la cabeza cubierta por un pañuelo en el caso de las mujeres o con una gorra o sombrero en el caso de los hombres. Si no dispones de ellos, al entrar al recinto de oración de los hombres, se hace entrega de forma gratuita el conocido gorro judío (Kipa) junto a un folleto explicativo de la historia del muro y de lo que representa para el pueblo hebreo.

Muro de las Lamentaciones (Jerusalén)

Para realizar sus plegarias, unos balancean su cuerpo, otros se mantienen estáticos frente a la pared y otros tantos se mueven de una lado a otro orando en alto. Todos manteniendo una estética muy singular que, en algunos casos, llama poderosamente la atención.

Todo en general es muy llamativo y, hasta cierto punto, algo inquietante. Pero hay que decir que tratan con gran amabilidad a los visitantes, que también tienen permitido dejar sus pensamientos y deseos escritos en papel en los resquicios del muro. Todo hueco abierto entre sus grandes bloques de piedra está lleno de trozos de papel con los deseos o ruegos de las personas que se acercan a este lugar santo.

En la parte de las mujeres llama especialmente la atención como se alejan del Muro sin perderlo la vista, en señal de respeto, andando de espaldas hacia la salida.

Muro de las Lamentaciones (Jerusalén)

Es posible visitar otra gran parte del Muro a través de los túneles que se extienden a la izquierda de la plaza. Hay unos 350 metros más, pero el acceso es más restringido.

Un detalle a tener en cuenta para planificar su visita es que es que el sábado es día santo para los judíos y no está abierto al público. Pero el viernes tarde, sin embargo, permite ver todo el ritual de recibimiento del Sabbat.

La Explanada de las Mezquitas y La Roca

Es otro de los lugares sagrados más destacados de la ciudad, y del mundo, pero en este caso es lugar santo para los musulmanes.

La forma de acceder ya muestra que se trata de un lugar de intensa pugna entre los hombres. Los judíos y musulmanes se lo disputan desde hace siglos, siendo los primeros los que controlan el acceso mientras que los segundos son los que tienen autorizado el rezo en el lugar.

Para los judíos las Explanada es conocida como Har Habayit (Monte del Templo) y para los musulmanes como Haram al Sharif (Explanada de las Mezquitas).

Los no musulmanes pueden subir a la Explanada a través de la rampa de madera que sale junto a la Plaza del Muro Occidental. Hay diferentes horarios, por la mañana hasta las 11:00 y por la tarde a partir de las 13:30 horas.

La pasarela muestra que la tranquilidad del lugar puede cambiar en cualquier momento, porque numerosos policías armados hasta los dientes esperan en su interior para entrar en acción de forma inmediata.

La Roca en la Explanada de las Mezquitas (Jerusalén)

Sobre la Explanada se erige la Mezquita de Al Aqsa, el tercer lugar más sagrado para los musulmanes, la imponente Cúpula de la Roca y el Museo Islámico.

Bajo la dorada Cúpula, que es seña de identidad del perfil de la ciudad, se encuentra una roca sagrada para judíos y musulmanes. Para unos representa el testimonio del Templo del Rey Salomón, que guardaba el Arca de la Alianza, y para los otros es el lugar desde el que Mahoma ascendió a los cielos a lomos de su caballo.

Ciudad Vieja de Jerusalén

Explanada de las Mezquitas y La Roca (Jerusalén)

Así que ambas religiones la reclaman como lugar sagrado propio y de ahí el conflicto. Pero son los musulmanes los que acceden a su interior para la práctica de su religión y, a diferencia de los otros lugares santos, únicamente autorizan a los de su fe el acceso. Una persona en la puerta te pregunta si eres musulmán y, en función de la respuesta, te deja entrar o no.

Fuera, en los alrededores de La Roca, los árabes pasean o comen en los jardines aledaños. No os extrañéis si alguien os ofrece su comida, aun siendo desconocidos, porque compartir es parte de la tradición musulmana.

Explanada de las Mezquitas (Jerusalén)

Eso sí, la visita puede finalizar en cualquier momento. Tan pronto como la policía decida desalojar el recinto. La salida se realiza por un punto distinto al de la entrada, por una puerta que comunica con el barrio musulmán.

Salida de la Explanada de las Mezquitas (Jerusalén)

El Monte de los Olivos

Otro de los lugares más sagrados de Tierra Santa. Se encuentra fuera del recinto amurallado, pero muy próximo al mismo, y se puede divisar muy bien desde la Explanada de las Mezquitas.

Monte de los Olivos desde la Explanada de las Mezquitas (Jerusalén)

Se dice que era visitado por Jesús para practicar sus oraciones y que allí fue arrestado. Actualmente hay varios templos cristianos visitables que conmemoran la vida de Cristo, como la Iglesia de Todas las Naciones, junto al Jardín Getsemani, o la Iglesia de Santa Magdalena con sus cúpulas doradas.

Iglesia de todas las Naciones (Jerusale´n)

Mirador del Hotel Arches

Se sitúa en la parte alta del Monte de los Olivos y ofrece unas vistas magnificas sobre la Ciudad Vieja. Varios carteles indican los diferentes puntos de interés de Jerusalén desde la distancia.

A sus pies se encuentra un extenso cementerio judío, sobre cuyas lápidas se apilan pequeñas piedras que muestran las visitas que cada difunto ha tenido. Dicen que es el lugar desde el que comenzará la resurrección cuando llegue el Mesías, según la interpretación hebrea.

Jerusalén desde el Mirador del Hotel Arches

Se puede llegar realizando una entretenida excursión desde la Puerta de los Leones, monte arriba desde la Muralla, o en coche. Hay buen aparcamiento junto al mirador.

Mercado Mahane Yahuda

También fuera del centro histórico, está el mercado más popular de la ciudad. Parte al aire libre y parte cubierto, sus decenas de puestecitos de venta son frecuentados por locales y por turistas.

Mercado de Mahane Yahuda (Jerusalén)

Se puede encontrar en él productos para el día a día, como frutas, verduras, quesos, encurtidos o utensilios varios.

Mercado de Mahane Yahuda (Jerusalén)

Es el lugar perfecto para conocer el Jerusalén más cotidiano fuera de las murallas y, además, comprar comida a precios populares. Si bien en sus proximidades también hay buenos cafés, restaurantes o puestos de falafel en los que tomar algo a buenos precios.

Barrio de Kiryat Shomrei Emunim

Visitar este barrio de judíos ortodoxos permite conocer cómo viven los practicantes del judaísmo jasídico, cuyos fieles siguen al pie de la letra los mandamientos que regulan su fe.

Dimos con este barrio un poco por casualidad y nos llamó poderosamente la atención, principalmente porque todo lo que se ve en él parece regirse al milímetro por lo que la religión marca. Empezando por el riguroso código de vestimenta de sus vecinos varones.

El nombre del barrio en hebreo significa “Ciudad de los Guardianes de la Fe”, lo que ya por sí mismo da una idea del contraste cultural que supone sumergirse en su rutina cotidiana.

La calle del mismo nombre, Shomrei Emunim, es un buen punto de partida para conocer el vecindario. Pero si se quiere completar la inmersión en el modo de vida judío ultra-ortodoxo, muy cerca se encuentra la calle de Mea Shearim.

Barrio de Wadi al-Joz (Calle Salah e-Din)

Se trata del barrio árabe del Este de Jerusalén, que también se sitúa fuera de las murallas de la Ciudad Vieja.

Recorriendo la calle Salah e-Din se puede conocer el ajetreado día a día de su población y lo que representa la cultura musulmana en la ciudad.

A diferencia de otros barrios, aquí se ve mucha más vida en la calle. Principalmente por una intensa actividad comercial con muchas tiendas de barrio y un incesante movimiento de gentes hasta que llega la noche.

Nos recordó mucho a lo que hemos visto en otros países de influencia musulmana, como en los zocos de Dubai (Emiratos Árabes) o Estambul (Turquía). En donde las calles se llenan de gente y ruido diurno.
Por otro lado, y no menos importante, es una buena zona para cambiar dinero, comer o buscar hotel. Porque todo es más barato que en otros barrios de la ciudad.

Calle Jaffa (Yafo)

La Calle Jaffa permite conocer el Jerusalén más moderno y urbano. Es una larga vía repleta de tiendas de moda, cafés y restaurantes que permite ver un ambiente más cosmopolita y con cierto toque europeo.

Calle Jaffa (Jerusalén)

Se puede recorrer tranquilamente a pie, en un animado recorrido entre la Puerta Nueva de la Muralla y el mercado de Mahane Yehuda. Aunque también hay tranvías que por 6,9 shequels pueden ahorrarnos parte del paseo.

Zona peatonal en el Downtown de Jerusalén

En el triángulo que conforma con las Calles Ben Yahuda y King George se encuentra una amplia zona peatonal muy animada hasta entrada la noche. Es lo que se conoce como el “Downtown Triangle“.

¿Dónde dormir en Jerusalén?

Puede ser todo un reto para el bolsillo encontrar un buen hotel céntrico a precios populares. En el interior de la Ciudad Vieja es difícil, así que la mayor oferta se encuentra fuera de la Muralla.

Si lo que se quiere es tranquilidad, la mejor opción es el Barrio Árabe al norte de la Puerta de Herodes. Es dónde nos alojamos nosotros y donde, al anochecer, la tranquilidad era absoluta.

Si lo que se busca es un ambiente más animado, las opciones pasan por alojarse en el eje de la calle Jaffa. Especialmente a la altura de la Plaza de Zion.

¿Dónde comer en Jerusalén?

La diversidad cultural lleva aparejada una gran diversidad gastronómica por toda la ciudad.
En el mercado de Mahane Yahuda se pueden comprar productos frescos para comer al aire libre a precios populares.

En el interior de la Ciudad Vieja basta callejear un poco por Beit HaBad o el Muristan para encontrar pequeños restaurantes de comida tradicional.

Ya fuera de la Muralla, en el barrio árabe, una buena opción es el Restaurante Philadelphia (Al Zahra, 9). Se trata de un restaurante familiar con una agradable terraza y buenos platos de comida mediterránea y cerveza local.

Gastronomía en Jerusalén

Desde la Plaza de Zion, en la parte más moderna de la ciudad, salen varias calles peatonales en donde encontrar restaurantes de todo tipo. Desde las típicas cadenas de comida rápida, que adaptan sus hamburguesas con productos Kosher, hasta cuidados restaurantes con carta y platos muy elaborados. Recomendamos entre estos últimos el restaurante Tmol Shilshom (Yo’el Moshe Salomon, 5). La decoración es muy acogedora, tiene mesas en la terraza del primer piso, sus platos tradicionales son muy buenos y, además, es también café y librería. Imprescindible degustar su shakshuka.

¿Dónde tomar algo en Jerusalén?

Aunque parezca curioso, hay un Jerusalén nocturno muy animado que contrasta con la vida tradicional y tranquila que se ve en ciertas partes de la ciudad.
Para salir a tomar algo la mejor opción se encuentra en las calles peatonales del Downtown, en el entorno de la Plaza de Zion y la calle Ben Yehuda.

Downtown de Jerusalén

Pero a nosotros nos gustó especialmente un garito, en el nº 7 de la calle Heleni ha-Malka, llamado Hataklit Bar. Un local pequeño pero muy animado, con buena música e incluso actuaciones callejeras de grupos locales en directo. Encontrarte un grupo de rock psicodélico sonando a todo volumen en plena calle fue toda una sorpresa para nosotros.

Música en directo en Jerusalén

¿Dónde ir de compras en Jerusalén?

En la Ciudad Vieja es imprescindible no perderse el Muristan, un entramado de callejuelas en el lado cristiano con gran variedad de tiendas de artesanía, o el Barrio musulmán desde la Puerta de Damasco.

Comercio en la Ciudad Vieja de Jerusalén

En la Ciudad Nueva el lugar de compras por excelencia es la calle Jaffa.

¿Cómo moverse por Jerusalén?

Siempre recomendaremos conocer la ciudad a pie, gastando suelas.

Si no se dispone de mucho tiempo o las piernas no dan para más, la mejor opción para moverse por Jerusalén es el tranvía. El billete sencillo cuesta 1,6 € y es un medio de transporte rápido y cómodo que comunica los barrios del extrarradio con la Ciudad Vieja.

Dentro de la Muralla las opciones se reducen a andar. Porque el bullicio y las estrechas callejuelas del viejo Jerusalén no permiten otra forma más cómoda de moverse.

Si se dispone de coche, lo mejor es dejarlo aparcado (salvo para ir al Mirador de Hotel Arches, que está algo apartado). El tráfico en la ciudad es caótico y los atascos son frecuentes, así que no compensa moverse en transporte privado.

Tráfico en Jeusalén

Si vuestro hotel no dispone de aparcamiento, una buena zona para aparcar es el Barrio Musulmán (en las calles al norte de la Puerta de Herodes). El tráfico no es tan restringido como en el Downtown y hay más plazas de aparcamiento. Este fue uno de los motivos que nos hizo decantarnos por esta zona para alojarnos, exactamente en la calle Hatem A-Tawi, ya que llegamos a Jerusalén con coche de alquiler. Acercarse al centro histórico andando desde esta parte de la ciudad es un breve paseo.

¿Es seguro visitar Jerusalén?

Esta es la gran pregunta que todo el mundo se hace, al hilo de las noticias que nos llegan a occidente con cierta asiduidad desde esta parte del mundo.

Si limitamos la respuesta a nuestra experiencia en la ciudad, tenemos que decir que sí. Jerusalén es un destino seguro para los viajeros.

Pero siempre conviene estar alerta, informado y hacer uso del sentido común. Porque también es cierto que, aunque no nos tocó vivirlo, durante nuestra estancia ocurrieron sucesos con final aciago.

En Jerusalén se han producido numerosos atentados y la calma tensa que se vive entre las diferentes confesiones, o incluso entre los miembros de un mismo grupo religioso, hace aconsejable estar siempre atentos.

Durante los días previos a nuestra llegada hubo enfrentamientos entre judíos y palestinos en la Explanada de las Mezquitas. Lo que hacía poco aconsejable visitar la zona musulmana y el Monte del Templo en esos momentos.

También conocimos que durante nuestra estancia, que coincidió con la celebración del Orgullo Gay de Jerusalén,  un judío ultra-ortodoxo atacó con un cuchillo a varias personas durante el “gay pride parade”, falleciendo una de ellas.

Seguridad en Jerusalén

¿Es lo normal? Seguramente no, a tenor del buen ambiente que vimos durante nuestro viaje. Pero no por ello hay que descuidarse y dejar de hacer uso del más común de los sentidos.

Por los precedentes y la situación socio-política en la zona hay mucha policía, militares y cámaras por todos los rincones. Así que, al objeto de prevenir, informarse en la embajada o en el ministerio de exteriores de tu país es una recomendación que siempre hacemos antes de viajar. Un vistazo a nuestro post de “¿Qué tener en cuenta antes de viajar?” puede ser de utilidad para saber donde y sobre qué informarse.

Otros buenos consejos para evitar situaciones comprometidas incluirían el respetar la santidad de los sitios de culto y las indicaciones de sus encargados, cuidar la vestimenta en los lugares sagrados y los barrios ortodoxos,  evitar las grandes aglomeraciones y no hacer fotos si hay dudas de la respuesta que podemos tener por parte del fotografiado.

En definitiva, como decíamos e insistimos, hacer buen uso del sentido común.

¿Qué ver cerca de Jerusalén?

Una visita obligada es la cercana Belén (Bethlehem). Un destino especialmente frecuentado por católicos, para los que cobra especial protagonismo en Navidad, y por aquellos que quieren tener otra perspectiva del conflicto judío-palestino.

Desde la estación de autobuses de Jerusalén sale el autobús número 231, que por 8 Seqquels lleva hasta el centro de Belén.

Se sitúa a unos 40 kilómetros al sur del viejo Jerusalén y el trayecto obliga a pasar por los rigurosos controles de la policía militar Israelí (especialmente al regresar a Jerusalén). Ya que Belén se encuentra en Cisjordania y hay controles de carretera que obligan a bajar del autobús, responder a preguntas de control y facilitar la revisión del equipaje.

Centro histórico de Belén (Bethlehem)

Una vez en Belén es imprescindible visitar la Iglesia de la Natividad, que se levanta donde se cree que nació el niño Jesús (es decir, sobre el portal de Belén), la Gruta de la Leche, la Iglesia de Santa Catalina y el zoco.

No muy lejos del centro histórico de Belén se levanta el Muro de Cisjordania, construido por el gobierno de Israel para separar a israelíes y palestinos. Aquí el famoso artista  callejero Bansky ha pintado, sobre el propio muro, alguna de sus famosas obras de arte urbano de carácter reivindicativo.

Es una excursión perfecta para medio día y el complemento perfecto para finalizar un viaje a esta parte de Tierra Santa. Un lugar donde todo se vive con pasión y la tradición convive, cada vez más, con la modernidad de las grandes urbes abiertas al turismo.

Podréis encontrar más información local en la web de turismo de Jerusalem.

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