Granadilla (Cáceres): El pueblo abandonado devuelto a la vida

En este país, en donde el interior se vacía a pasos agigantados, en el que sus pueblos envejecen viendo marchar con impotencia a su savia más joven y en el que el olvido ha dejado desmoronarse un patrimonio rural superlativo, hay contadas ocasiones en las que se consigue aunar esfuerzos para que la suerte de un pueblo cambie.

Hemos tenido la suerte de ver un ejemplo de ello, visitando la pequeña villa de Granadilla (Cáceres), al norte de Extremadura, un pueblo abandonado devuelto a la vida.

Esta antigua localidad fundada por los musulmanes en el siglo IX volvió a nacer a principios de los años 80 y podemos confirmar que, tras varias décadas de abandono,  ha vuelto a ver gente por sus calles, flores en sus jardines, cosechas en sus huertos y animales en sus prados. Convirtiéndose en una bonita historia de éxito contra el olvido.

Situado sobre un cerro de pizarras, los musulmanes vieron en este lugar junto al río Alagón un punto estratégico, que protegieron con una recia muralla de piedra que rodeaba el pueblo.

Entrada a la villa de Granadilla (Cáceres)

Su carácter defensivo se mantuvo a lo largo del tiempo y, tras la reconquista, en el siglo XII, pasó a manos de los cristianos y a llamarse Granada. Pero su nombre actual no llegaría hasta la época de los Reyes Católicos (s. XV) en la que, tras ser reconquistada la ciudad andaluza de Granada, se renombró con el diminutivo de su denominación original.

Muralla de la villa de Granadilla (Cáceres)

Como herencia de su pasado el pueblo se caracterizaba por un entramado medieval con una estructura radial de calles, entorno a su plaza mayor, protegida por una robusta muralla de piedra que comunicaba con el exterior mediante varias puertas con arcos de piedra.

Fuera de la muralla, por la cercanía del río Alagón, abundaban las huertas y el forraje para el ganado del que vivían principalmente los habitantes del pueblo. Hasta 1955. Una fecha dolorosa para muchos de los vecinos de este pueblo con encanto.

En ese año se decreta la Expropiación Forzosa de todo el término municipal de Granadilla para la construcción del embalse de Gabriel y Galán, que se diseñó contemplando la inundación de los terrenos más fértiles de la localidad.

Embalse de Gabriel y Galán (Cáceres)

Posteriormente se procedió a expropiar las viviendas de la villa, comenzando así un periodo de abandono del pueblo que duró hasta 1960 aproximadamente. Momento en el que se marcharon los últimos habitantes y la villa pasó a manos de la Confederación Hidrográfica del Tajo.

Así que la suerte que algunos bendijeron en la comarca, por tener un embalse para almacenar agua, otros seguramente la maldijeron por propiciar el tener que abandonar su hogar de toda la vida.

Edificios abandonados en Granadilla (Cáceres)

El caso es que, a diferencia de otros pueblos en la misma situación, el interior de la muralla nunca llegó a ser alcanzado por las aguas del embalse. Siempre permaneció a la vista, sorprendiendo por su singularidad y el encanto de su construcción medieval.

Sin embargo el paso del tiempo fue castigando las calles y los edificios, derrumbando sus muros y tejados mientras la vegetación silvestre se iba haciendo dueña del lugar.

Casa abandonada en Ganadilla (Cáceres)

Una auténtica pena, porque se estaba dejando perder una maravilla del patrimonio rural e histórico.

Tal es así que, a pesar de su situación, en 1980 fue declarado Conjunto Histórico Artístico y es a partir de esta década cuando el destino de Granadilla comienza a cambiar.

Su suerte se vuelve de cara a partir de 1984, cuando comienza el Programa de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados (PRUEPA). Una iniciativa surgida de la colaboración de las administraciones, regionales y nacionales,  que permite a alumnos de centros escolares de zonas urbanas poder convivir en el pueblo, para disfrutar de una experiencia de acercamiento al medio rural participando en su mantenimiento y recuperación del pueblo.

Vistas sobre Granadilla (Cáceres)

Gracias a este interesante programa cada semana llegan a Granadilla varias decenas de estudiantes de toda España para participar en su restauración, realizando todo tipo de actividades; albañilería, carpintería, alfarería, agricultura, ganadería….Todo combinado con acciones educativas y de convivencia destinadas a fomentar los valores educativos, medioambientales y socioculturales de los participantes.

Calle principal de Granadilla (Cáceres)

Esta encomiable labor ha permitido que Granadilla vuelva a la vida, rescatando parte de sus edificios y huertas, gracias a la actividad de nuevos habitantes temporales que con su labor, además de aprender y crecer personalmente, han contribuido a crear un beneficioso efecto llamada para el turismo.

Vista de Granadilla (Cáceres)

La recuperación de la antigua estampa de Granadilla ha despertado el interés de viajeros que, curiosos como nosotros, buscan conocer la historia del pueblo y ver con sus propios ojos la labor conseguida por los millares de estudiantes que han participado en el programa.

Huerto en Granadilla (Cáceres)

La verdad es que el resultado de lo conseguido es sorprendente. Es una maravilla pasear por sus calles y disfrutar de las vistas desde la muralla, que permite contemplar estupendas estampas también extramuros. Porque, curiosamente, el embalse culpable del abandono del  pueblo en los años 50 ahora es un elemento destacado del paisaje que rodea a la villa.

Muralla de Granadilla (Cáceres)

Visitar Granadilla puede llevar unas horas, es recomendable para todos los públicos y se puede visitar durante todo el año. Pudiendo disfrutar de imágenes diferentes en función de la estación en la que se realice la visita, porque los paisajes del entorno cambian y el estado de las cosechas en las huertas también.

Disfrutando de la primavera en Granadilla (Cácéres)

Nosotros hicimos una escapada a Granadilla en primavera y nos regaló una ligera lluvia acompañada de un increíble arcoiris. Un auténtico regalo para la vista.

Arcoíris en Granadilla (Cáceres)

Eso sí, para planificar la visita a Granadilla hay que tener en cuenta que hay horarios y días específicos de apertura.

Sus puertas están abiertas de Martes a Domingo, los lunes permanece cerrado, en los siguientes horarios:

  • Abril – Octubre: Mañanas de 10:00 h. a 13:30 h. / Tardes de 16:00 a 20:00 h.
  • Noviembre – Marzo: Mañanas de 10:00 h. a 13:30 h./Tardes de 16:00 a 18:00 h.

Para hacer tiempo entre los horarios que permanece cerrado el recinto amurallado, una buena opción es dar una vuelta por los alrededores, siguiendo alguna de las sendas que llevan al embalse atravesando terrenos de pizarra repletos de jaras blancas. El entorno es también un buen destino para la práctica del senderismo.

Ganado en Granadilla (Cáceres)

Llegar hasta Granadilla es muy fácil desde Zarza de Granadilla, a poco más de una hora de Cáceres y de Salamanca capital. En esta localidad también extremeña hay indicaciones para dirigirse a la antigua villa abandonada.

La carretera está perfectamente acondicionada, con zonas de descanso, sendas y aparcamientos para todo tipo de vehículos (coches, caravanas, autobuses,…). Todo facilidades para favorecer el turismo rural y poder descubrir este rincón extremeño recuperado, a partir de una iniciativa educativa, para el disfrute de todos.

En Zarza de Granadilla también hay alojamientos y buenos restaurantes, a estupendos precios, para completar la experiencia disfrutando de la gastronomía regional. Además, para los buenos cerveceros, también hay una fábrica de cerveza artesanal a base de ingredientes y sabores muy autóctonos (jamón ibérico, castaña, bellota, cereza,…). En la entrada de Granadilla suele haber puestos y tenderetes en donde es posible comprar productos de la zona, como estas cervezas, dulces y otros licores.

Consecuentemente podemos decir que además de Granadilla, los alrededores y pueblos vecinos se han beneficiado también en parte de la recuperación de este enclave cercado por las aguas del río Alagón.

Vistas sobre Granadilla y el Embalse de Gabriel y Galán

Y si se quiere completar el día visitando otros lugares de interés en las proximidades, muy cerca se encuentra el magnífico Meandro del Melero, un paraje natural creado también por el río Alagón que también merece una visita. Está a pocos kilómetros al norte, en Riomalo de Abajo.

Dicho esto, nos gustaría terminar este post reivindicando que se defienda el desarrollo, la conservación y recuperación del mundo rural para evitar su despoblación.

Lo acontecido en Granadilla es un caso muy especial, tanto por las razones que llevaron a su abandono como por las que han contribuido a su recuperación. Pero es un buen ejemplo para demostrar que si se quiere se puede y que el resultado es beneficioso para todos.

Si las administraciones no están por la labor, o no tienen la capacidad, recordad que quien tiene un pueblo tiene un tesoro. Así que, si disfrutáis de esa fortuna, visitad vuestro pueblo todo lo que podáis y participa en su conservación o desarrollo si tenéis la posibilidad.

Si por el contrario tenéis la desventura de no tener pueblo, no os preocupéis, nosotros os animamos a visitar el nuestro, Los Santos (Salamanca), muy cerca de Granadilla, o a que busquéis uno (o todos los que podáis) que visitar con asiduidad entre los cientos que se reparten a lo largo y ancho de la piel de toro. Seguro que os recibirán con los brazos abiertos, disfrutaréis de grandes momentos y, lo que es más importante, contribuiréis a mantener viva su actividad ¡Larga vida a los pueblos y al mundo rural! 🙂

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